CIELO

  • Jóvenes, si queréis perseverar en el camino del cielo, os recomiendo tres cosas: acercáos con frecuencia al Sacramento de la Confesión, recibís la Santa Comunión, escoged un confesor a quien podáis abrir vuestro corazón, y no lo cambiéis sin necesidad. (V,145).
  • En los sufrimientos y en las penas no hay que olvidar nunca que nos espera un gran premio en el Paraíso. (VI, 442).
  • El camino para llegar al cielo no son los placeres. (VII, 7).
  • Un pedazo de Paraíso todo lo suple. (VIII, 444).
  • En el Paraíso no existirá ninguna controversia. Todos pensaremos igual. (VIII, 444).
  • Las tribulaciones de esta vida nos disponen para que deseemos más el Paraíso. (VIII, 774).
  • Todo el bien que los demás hagan por nuestra sugerencia, acrecentará el esplendor de nuestra gloria en el cielo (XVII, 491).
  • Si el pensamiento del infierno es aterrador, que nos llene de consuelo la esperanza del Paraíso, en donde se gozan todos los bienes. (BAC. 675).
  • Si os juntáis con los buenos, os aseguro que iréis con ellos al Paraíso. Si con los malos, seréis desgraciados y acabaréis por perder irreparablemente vuestra alma. (BAC. 683).
  • El afecto hacia las cosas de la tierra, disminuye y ahoga el deseo por las cosas del cielo. (VIII, 774).
  • Caminad con los pies en la tierra, pero teniendo la mirada y el corazón en el cielo. (V, 544).
  • La llave y la cerradura que usaba Domingo Savio para entrar por el camino del cielo y cerrar la puerta al demonio, eran la obediencia y una gran confianza en el Director Espiritual. (V, 649)
  • El mundo está lleno de tontos y de astutos. Los astutos son los que trabajan y sufren para ganarse el cielo; los tontos son los que viven su vida sin pensar en la eternidad. (VIII, 19-20).
  • En el Paraíso se gozan todos los bienes imaginables y para siempre. (XVIII, 483).
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