Pues otros muchos también. Para comenzar hay que ser “buena gente”, y de verdad, no sólo de buen rollito. ¿Oye trabajas o estudias? ¡No, yo estoy “apuntao” y cobro sueldos!

     Hombre menos mal que me encuentro con alguien sincero.
Pues, así se vive, pero no se llega a ser santo…porque lo del curro es para todos, o por lo menos para el que quiera ser santo. Ofreciendo gratuitamente (¡ojo!) tus capacidades y cualidades –que alguna tendrás- por los demás y no sólo para ti.

     ¡Ah, pero nos quedamos en que querías ser santo! Pues además de trabajar, hay que ser fiel ti mismo y a tus ideales -sobre todo si merecen la pena-  fiel a los demás, a los amigos (que supongo tendrás alguno).

Si quieres resumo: Trabajar, ser fiel y llegar a tu plenitud a favor de los demás. ¡Ah! Que no se me olvide, también, hay que ser fiel a Dios. Rezar y esas cosas, tú ya sabes… “¡Ojú, que barbaridá!”

     Pues el de arriba es el que reparte los diplomas de santidad…o acaso no es Él “el Santo, Santo, Santo”. El Santísimo, el “number one”, pues está claro. Si quieres ser santo…ya sabes.

                           Hasta otra, amigo.