Tú vales, no por lo que produces
Compendio DSI, Cap. III — La persona humana y sus derechos (§105-159)
Hoy es fácil sentir que vales lo que muestras en redes, lo que sacas en un examen o lo que rindes en el equipo. Como si tu valor subiera y bajara según tus resultados.
La Iglesia enseña algo radicalmente distinto: cada persona es «imagen de Dios» (imago Dei), y por eso tiene una dignidad que no depende de lo que hace, produce o consigue — es un valor que viene de origen, no se gana ni se pierde. Esto significa que ningún ser humano puede ser tratado como un simple medio para otro fin: ni un compañero para copiar, ni un trabajador para explotar, ni una persona con discapacidad, un enfermo o un anciano para descartar. Todos, sin excepción, merecen ser tratados como un fin en sí mismos.
«La persona humana es imagen de Dios, criatura única e irrepetible.»
Compendio DSI, n. 105, 108
En parejas, cada uno escribe en un papel 3 cosas que «valen» de la otra persona sin mencionar logros, notas o físico (solo cosas que es, no que hace). Se leen en voz alta. Cierra preguntando: ¿qué se siente que te valoren así?
- •¿He tratado a alguien como si valiera menos por sus notas, su físico o su situación?
- •¿He dejado que mi propio valor dependa de un «me gusta» o de un resultado?
- •¿He defendido la dignidad de alguien que estaba siendo despreciado?
Esta semana, trata con un respeto extra a la persona de tu entorno que menos «destaca» — el objetivo es recordarle, sin decir nada, que vale igual que cualquiera.
Señor, gracias por haberme creado a tu imagen. Ayúdame a ver mi propio valor y el de los demás como Tú lo ves: sin depender de lo que hacemos o conseguimos. Amén.