Domingo SavioQUIERO SER SANO
← Volver a su ficha del ranking
Ilustración de Ceferino Namuncurá
Conoce a Ceferino Namuncurá

El hijo de cacique que soñaba con servir a su pueblo.

Cruzó un océano buscando prepararse para ayudar a los suyos. Esta es su historia, capítulo a capítulo.

Nació
26 de agosto de 1886, en Chimpay (Río Negro, Argentina)
Murió
11 de mayo de 1905, en Roma (Italia), a los 18 años
Reconocido
Beatificado el 11 de noviembre de 2007, por delegación del papa Benedicto XVI
Patrono
Se le venera especialmente como referente de los pueblos originarios y la juventud misionera
01

El hijo del último gran cacique

Ceferino Namuncurá nació en Chimpay, en la Patagonia argentina, hijo del cacique mapuche Manuel Namuncurá, el último gran líder de su pueblo en pactar la paz con el ejército argentino, y de Rosario Burgos. Fue bautizado por un misionero salesiano que recorría la región.

Creció escuchando dos mundos a la vez: las tradiciones de su pueblo mapuche y el mensaje cristiano que empezaba a llegar a la Patagonia. En su corazón, ambos mundos nunca fueron enemigos.

Para hoy

Tus raíces no son un obstáculo para tu fe. Pueden ser, como en Ceferino, la tierra donde esa fe crece con más fuerza.

02

Un viaje a Buenos Aires

Con apenas once años, su padre lo envió a estudiar a Buenos Aires. Tras una primera experiencia difícil en una escuela estatal, donde no se sentía comprendido, Ceferino fue trasladado al colegio salesiano Pío IX. Allí encontró, por fin, un lugar donde crecer.

Sus compañeros lo recordarían siempre por su carácter alegre y su entrega total en todo lo que hacía. Decían de él que “sonreía con los ojos”.

Para hoy

Encontrar el lugar adecuado —una comunidad, un colegio, un grupo— puede cambiarlo todo en la forma en que floreces.

03

“Quiero ser útil a mi pueblo”

Ceferino no estudiaba solo para él. Desde niño repetía un deseo que lo acompañaría toda su vida: prepararse para poder ayudar a su pueblo, los mapuches, que atravesaban tiempos de gran dificultad tras perder buena parte de sus tierras.

Soñaba con ser sacerdote, no como un honor personal, sino como una forma concreta de servir. Cuando un compañero le preguntó, mientras galopaba a caballo, qué era lo que más le gustaba en la vida, respondió sin dudar.

Quiero estudiar para ser útil a mi pueblo.
Para hoy

Estudiar, prepararte, aprender: todo eso puede ser, como para Ceferino, una forma de amar a los tuyos antes incluso de empezar a hacerlo.

04

Un viaje a Roma en busca de salud

Mientras se formaba como aspirante salesiano en Viedma, Ceferino contrajo tuberculosis. En 1904, buscando mejor atención médica, viajó a Italia junto al obispo salesiano Giovanni Cagliero. Allí fue recibido en una audiencia privada por el papa Pío X.

A pesar de los cuidados, su salud se deterioró rápidamente. Fue internado en el hospital Fatebenefratelli de Roma a finales de marzo de 1905.

Para hoy

A veces el camino hacia nuestro sueño incluye pruebas que no elegimos, como una enfermedad lejos de casa. Lo importante es no perder de vista por qué empezamos.

05

Sonreír hasta el final

Ceferino murió el 11 de mayo de 1905 en Roma, a los dieciocho años, sin haber podido cumplir su sueño de ser sacerdote ni de regresar a ayudar a su pueblo en persona. Sus restos descansan hoy en el santuario de Fortín Mercedes, en Argentina, meta constante de peregrinación.

Fue beatificado el 11 de noviembre de 2007, no en Roma sino en su propio pueblo, Chimpay, en una ceremonia que incorporó ritos mapuches. Es hoy un símbolo de que la fe cristiana puede hablar, sin contradicción, el idioma de cada cultura.

Soñó con llevar esperanza a los suyos.
Para hoy

No siempre llegamos a ver cumplido nuestro sueño como lo imaginamos. Pero la entrega sincera nunca se pierde: sigue dando fruto de otras formas.

🌟

Su historia terminó. La tuya empieza ahora.

No hace falta vivir muchos años para vivir una gran vida. Hace falta vivir con un gran amor.

Empieza la aventura →