Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Retrato pop-art de Don Bosco
⛪ Conoce a Don Bosco

El sacerdote que se ganó a los jóvenes con cariño, no a golpes.

Maestro de Domingo Savio y fundador de los salesianos. Su forma de educar sigue siendo, casi dos siglos después, un camino real hacia la santidad.

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Su vida

¿Quién fue Don Bosco?

Giovanni Melchiorre Bosco nació el 16 de agosto de 1815 en I Becchi, un caserío cerca de Turín, al norte de Italia. Su padre murió cuando él tenía menos de dos años, y creció en la pobreza junto a su madre, Margarita Occhiena, a quien todos acabarían conociendo como «Mamá Margarita».

A los nueve años tuvo un sueño que marcaría el resto de su vida: se vio rodeado de niños que peleaban y blasfemaban, y una figura le decía que no los ganaría a golpes, sino «con la mansedumbre y la caridad». Aquel sueño se convertiría, años después, en un programa de vida entero.

Se ordenó sacerdote en 1841 y empezó a recorrer las calles de Turín, una ciudad que en plena revolución industrial se llenaba de chicos que llegaban del campo sin familia, sin trabajo y sin nadie que los protegiera de la delincuencia o la cárcel.

En 1846 fundó en el barrio de Valdocco el Oratorio de San Francisco de Sales: un lugar donde esos jóvenes podían jugar, aprender un oficio, estudiar y rezar, en vez de vagar por las calles. De ahí nacería, en 1859, la Sociedad de San Francisco de Sales — los salesianos. Junto a santa María Mazzarello fundó también, en 1872, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, para la educación de las niñas.

Fue en ese Oratorio donde, en 1854, acogió a un chico de doce años llamado Domingo Savio.

Da mihi animas, cetera tolle — Dame almas, llévate lo demás.

Murió en Turín el 31 de enero de 1888, rodeado de sus hijos. Fue canonizado en 1934 por el papa Pío XI, y su fiesta se celebra cada 31 de enero.

Su método

La Espiritualidad Juvenil Salesiana

En la época de Don Bosco, la educación de los jóvenes «difíciles» se basaba casi siempre en el castigo. Él eligió otro camino: prevenir el mal en vez de solo corregirlo, ganándose la confianza de cada chico antes de exigirle nada.

A ese método lo llamó el Sistema Preventivo, y lo resumió en tres palabras:

  • Razón — explicar las cosas con sentido, no imponerlas sin más.
  • Religión — una fe vivida con alegría, no como una obligación.
  • Amabilidad (amorevolezza) — un cariño real y cercano, que el joven pueda sentir.
No basta con amar a los jóvenes: hace falta que ellos se sientan amados.

El patio del Oratorio —el «cortile»— era el corazón de todo el método: el juego, la música, el deporte y el teatro no eran distracciones de la fe, sino caminos hacia ella. Su objetivo final era formar «buenos cristianos y honestos ciudadanos».

Ese mismo espíritu es el que le dio a Domingo Savio el día en que le preguntó qué tenía que hacer para ser santo: alegría, cumplir bien los propios deberes, y hacer mucho bien a los demás. Tres pilares que siguen siendo hoy el corazón de cualquier grupo, colegio o parroquia salesiana.

🧠
Razón

Explicar las cosas con sentido, no imponerlas sin más.

🙏
Religión

Una fe vivida con alegría, no como una obligación.

❤️
Amabilidad

Un cariño real y cercano que el joven pueda sentir.

Su llamada

La Vocación Salesiana

Ser salesiano no significa solo «ser cura». La Familia Salesiana que nació de Don Bosco es mucho más amplia: salesianos sacerdotes, salesianos coadjutores (religiosos no ordenados, muchos de ellos maestros de talleres y oficios), las Hijas de María Auxiliadora, los salesianos cooperadores —laicos comprometidos con el carisma sin hacer votos— y miles de antiguos alumnos y jóvenes que viven este espíritu en su día a día, dentro o fuera de un oratorio.

Lo que une a todos ellos es el mismo «Da mihi animas» de Don Bosco: la decisión de entregar la vida a los jóvenes, especialmente a los que más lo necesitan.

Discernir una vocación salesiana no empieza necesariamente por la pregunta «¿quiero ser cura?». Empieza por otra más sencilla: ¿siento que quiero dedicar mi vida a acompañar a otros jóvenes, con la misma cercanía y alegría con la que Don Bosco acompañó a Domingo Savio y a tantos chicos de Valdocco?

Si esa pregunta resuena en ti, no hace falta tener ya todas las respuestas. Puedes empezar por vivir hoy ese mismo espíritu —en tu patio, tu grupo, tu parroquia— y hablarlo con algún salesiano, catequista o sacerdote de confianza que te pueda acompañar en el camino.

Salesianos sacerdotes

Ordenados, dedicados a la pastoral juvenil y la misión.

🛠️
Salesianos coadjutores

Religiosos no ordenados, muchos maestros de oficios y talleres.

💙
Hijas de María Auxiliadora

La rama femenina, fundada con santa María Mazzarello.

🤝
Salesianos cooperadores

Laicos comprometidos con el carisma salesiano, sin hacer votos.

Domingo Savio aprendió de él. ¿Y tú?

Alegría, estudio y oración. El mismo camino que Don Bosco le dio a Domingo Savio sigue abierto hoy.

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