
La niña que decidió rezar por todos.
Con nueve años eligió ofrecer su vida por quienes nunca conocería. Esta es su historia, capítulo a capítulo.
- Nació
- 5 de marzo de 1910, en Aljustrel (Fátima, Portugal)
- Murió
- 20 de febrero de 1920, en Lisboa, a los 9 años
- Reconocido
- Canonizada el 13 de mayo de 2017, por el papa Francisco
- Patrono
- Es la santa no mártir más joven canonizada en la historia de la Iglesia
La más pequeña de los tres pastorcitos
Jacinta Marto nació el 5 de marzo de 1910 en Aljustrel, hermana pequeña de Francisco. Juntos, junto a su prima Lucía, pasaban los días cuidando el rebaño familiar por los campos cercanos a Fátima.
De carácter alegre y muy expresiva, Jacinta era la más pequeña del grupo, pero pronto demostraría tener una fe y una entrega que sorprendería a los mayores.
La edad no mide la profundidad del corazón. A veces los más pequeños son los que más enseñan.
Una visión que cambió su corazón
Durante las apariciones de la Virgen en 1917, Jacinta vivió un momento que marcaría el resto de su corta vida: el 13 de julio, la Virgen mostró a los tres niños una visión del infierno. Jacinta quedó profundamente impresionada.
A partir de entonces, su deseo más ardiente fue rezar y ofrecer sacrificios por la conversión de los pecadores, para que ninguno de ellos tuviera que sufrir lo que había visto.
Tengo tanta pena de los pecadores. ¡Ojalá pudiera hacerles ver lo que yo vi!
A veces basta con darnos cuenta de lo que está en juego para que algo cambie de verdad en nuestro corazón.
Ofrecer sacrificios por amor
Jacinta empezó a ofrecer pequeños sacrificios cotidianos: renunciar a su comida favorita, no beber agua cuando tenía sed, o guardar silencio en vez de quejarse. Nada extraordinario a la vista de un adulto, pero todo hecho con una intención muy grande: rezar por quienes más lo necesitaban.
No lo hacía para llamar la atención. Lo hacía porque estaba convencida de que ese amor escondido servía para algo.
No hacen falta gestos enormes para amar de verdad. A veces basta con ofrecer las pequeñas incomodidades del día con el corazón puesto en los demás.
Sola en un hospital de Lisboa
En 1918 llegó a Portugal la grave epidemia de gripe que recorría el mundo. Jacinta enfermó gravemente y sufrió una pleuresía que la obligó a ser trasladada, lejos de su familia, a un hospital de Lisboa.
Allí fue operada sin poder recibir anestesia completa, debido a su débil corazón. Pasó sus últimos meses prácticamente sola, separada de sus padres, pero sin perder nunca su confianza y su espíritu de ofrecimiento.
El sufrimiento a veces llega acompañado de soledad. Jacinta demuestra que incluso ahí se puede seguir amando y confiando.
La santa más joven no mártir
Jacinta murió el 20 de febrero de 1920, con apenas nueve años, sola en el hospital, tal y como había anticipado. Fue canonizada el 13 de mayo de 2017 junto a su hermano Francisco, convirtiéndose en la santa no mártir más joven de toda la historia de la Iglesia.
Su vida, tan breve, sigue recordando a millones de personas que la oración y el sacrificio silencioso pueden convertirse en un regalo enorme para los demás.
Rezar por quienes más lo necesitan.
Tu oración, aunque nadie la vea, puede ser el regalo más grande que le hagas a alguien hoy.
Su historia terminó. La tuya empieza ahora.
No hace falta vivir muchos años para vivir una gran vida. Hace falta vivir con un gran amor.
Empieza la aventura →