Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Ilustración de José Sánchez del Río
Conoce a José Sánchez del Río

El niño que no vendió su fe.

Tenía catorce años y un grito que nadie logró apagar. Esta es su historia, capítulo a capítulo.

Nació
28 de marzo de 1913, en Sahuayo, Michoacán (México)
Murió
10 de febrero de 1928, en Sahuayo, a los 14 años
Reconocido
Canonizado el 16 de octubre de 2016, por el papa Francisco
Patrono
Se le venera especialmente como modelo de los jóvenes perseguidos por su fe
01

Un niño en tiempos de persecución

José nació el 28 de marzo de 1913 en Sahuayo, Michoacán, en el seno de una familia católica. Creció en años difíciles: el gobierno mexicano había prohibido el culto público y perseguía a sacerdotes y fieles. Muchas familias, como la suya, vivían su fe casi en secreto.

José vio cerrar su parroquia, vio huir a sus sacerdotes y vio a sus propios hermanos mayores unirse a la resistencia cristera. Y, aunque solo era un niño, decidió que él también quería hacer algo.

Para hoy

A veces el mundo alrededor se pone difícil sin que lo elijamos. Lo que sí podemos elegir es de qué lado ponemos el corazón.

02

El deseo de luchar por Cristo Rey

Con apenas trece años, José pidió una y otra vez unirse a las tropas cristeras. Su madre se negaba: era demasiado pequeño. Pero él insistió tanto que finalmente se le permitió acompañar al escuadrón de su primo, el general Prudencio Mendoza, como abanderado.

No entró en combate. Su misión era llevar la bandera con la imagen de la Virgen de Guadalupe. Para José, aquello ya era una forma de luchar por lo que más amaba.

Nunca voy a dejar mi religión.
Para hoy

No hace falta ser mayor para tomar partido por lo que crees. José encontró su manera de servir con lo que tenía a su alcance.

03

El gesto que le costó la libertad

El 6 de febrero de 1928, en pleno combate, el caballo del general Guízar Morfín cayó herido. José, sin dudarlo, le entregó el suyo para que pudiera escapar. Se quedó a pie, expuesto, y fue capturado poco después.

Fue encerrado en la parroquia de su propio pueblo, convertida en cuartel militar. Sus captores exigieron un rescate a la familia y, mientras tanto, presionaron al niño para que renegara públicamente de su fe.

Para hoy

Hay un tipo de valentía silenciosa que consiste en poner al otro antes que a uno mismo, aunque nadie te lo pida.

04

Fiel hasta el final

Durante días, José fue presionado y maltratado para que abjurara de Cristo. Se negó siempre. Desde la cárcel escribió una carta a su madre pidiéndole que no pagara el rescate: su fe, decía, no estaba en venta.

El 10 de febrero de 1928 fue conducido al cementerio del pueblo. En el camino, herido, siguió repitiendo el grito que se había convertido en su bandera.

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Santa María de Guadalupe!
Para hoy

La fidelidad no siempre es cómoda. José nos recuerda que se puede ser valiente sin odiar a nadie.

05

Un grito que sigue vivo

José murió el 10 de febrero de 1928, a los catorce años, sin haber renunciado jamás a su fe. Fue beatificado en 2005 y canonizado el 16 de octubre de 2016 por el papa Francisco.

Hoy su historia se cuenta en libros, documentales y películas, y sigue siendo un referente para jóvenes que viven su fe en contextos donde no siempre es fácil hacerlo. José demostró que la edad no determina la profundidad del corazón.

Antes morir que traicionar a mi fe.
Para hoy

No importa cuántos años tengas: siempre puedes decidir de qué lado estás. José lo hizo con catorce.

🌟

Su historia terminó. La tuya empieza ahora.

No hace falta vivir muchos años para vivir una gran vida. Hace falta vivir con un gran amor.

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