Domingo SavioQUIERO SER SANO
← Volver a Buenas Noches
Antiguo TestamentoDía 357 de 365
🌙 Buenas Noches

El objeto sagrado que, con el tiempo, se había convertido en un ídolo que había que destruir

PrudenciaFidelidad

Inicia sesión para guardar tus historias leídas y favoritas.

Hoy te voy a contar cómo un rey de Judá, cientos de años después de que Moisés levantara la serpiente de bronce en el desierto, tuvo que destruir aquel mismo objeto sagrado, porque el pueblo había terminado adorándolo como si fuera un dios.

Recordarás que Moisés, siguiendo instrucción de Dios, había construido una serpiente de bronce en el desierto, de forma que cualquiera que la mirara después de ser mordido por una serpiente venenosa quedaba curado. Aquel objeto, cargado de un significado profundo sobre la fe y la obediencia, se conservó durante siglos como un recuerdo de aquel episodio tan importante de la historia del pueblo.

Sin embargo, con el paso de las generaciones, algo se torció profundamente: en vez de recordar simplemente aquel episodio histórico como una lección de fe, el pueblo de Israel había comenzado a quemarle incienso directamente a la propia serpiente de bronce, tratándola como si fuera ella misma un objeto divino con poder propio, en vez de un simple recordatorio de la fidelidad de Dios.

El rey Ezequías, conocido por su gran fidelidad hacia Dios, entre las muchas reformas religiosas que emprendió durante su reinado para eliminar la idolatría del reino, tomó una decisión sorprendente: «quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel».

El texto añade un detalle muy significativo sobre el nombre que le habían dado a aquel objeto: «y la llamó Nehustán», una forma de referirse a ella con cierto desprecio, como un simple «pedazo de bronce», dejando claro que ya no merecía ningún tipo de veneración especial. Esta historia muestra cómo incluso algo que en su origen había sido un instrumento legítimo de la acción de Dios podía, con el tiempo, convertirse en un ídolo que necesitaba ser destruido, cuando la fe genuina se sustituía por un apego equivocado hacia el objeto en sí mismo.

📖 2 Reyes 18,1-4

🎬 Ficha de reparto

Ezequías

Rey que destruye la serpiente de bronce de Moisés al convertirse en un ídolo venerado por el pueblo.

💡 La moraleja

Incluso las cosas buenas, si se convierten en el centro de nuestra devoción en vez de apuntar hacia Dios mismo, pueden terminar siendo un obstáculo que hay que dejar atrás. Vale la pena revisar de vez en cuando si algún objeto o costumbre ha ocupado, sin darnos cuenta, el lugar que solo le corresponde a Dios.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, ayúdame a no convertir en ídolos las cosas buenas de mi vida, manteniendo siempre claro que solo tú mereces mi devoción completa. Amén.