Las lágrimas y los gritos de alegría que se mezclaron al reconstruir el templo
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Hoy te voy a contar cómo, tras décadas de exilio en Babilonia, un grupo de israelitas regresó por fin a su tierra para reconstruir el templo destruido — y cómo, en la misma celebración, se mezclaron las lágrimas de tristeza de los más ancianos con los gritos de alegría de los más jóvenes.
Después de setenta años de exilio en Babilonia, tal y como los profetas habían anunciado, el rey persa Ciro, que había conquistado el imperio babilónico, permitió que los judíos regresaran a su tierra y reconstruyeran el templo de Jerusalén. Bajo el liderazgo de Zorobabel, descendiente de la línea real de David, un primer grupo emprendió el largo viaje de regreso.
Al llegar, lo primero que hicieron fue reconstruir el altar, sobre sus antiguos cimientos, para poder retomar las ofrendas a Dios, aunque el templo en sí todavía no estaba reconstruido. Poco después, comenzaron los trabajos de reconstrucción del templo mismo, con gran ilusión, aunque con recursos mucho más limitados que los que Salomón había tenido siglos atrás para la construcción original.
Cuando se colocaron los cimientos del nuevo templo, se organizó una gran celebración, con música, cantos y trompetas, alabando a Dios «porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia». Sin embargo, la escena tuvo un matiz muy especial: «muchos de los sacerdotes y levitas y jefes de familias, ancianos que habían visto la casa primera... lloraban en alta voz», recordando la gloria del templo original que Nabucodonosor había destruido, mientras «muchos daban grandes gritos de alegría».
El texto describe una escena única, con ambas emociones entremezcladas: «no podía el pueblo discernir el clamor de los gritos de alegría, de la voz del llanto del pueblo; porque el pueblo gritaba con gran vocerío, y se oía el sonido hasta de lejos». Aquella mezcla de lágrimas y alegría reflejaba, en un solo momento, tanto el dolor por lo perdido durante el exilio como la esperanza real de un nuevo comienzo que Dios estaba haciendo posible.
📖 Esdras 3,1-13
🎬 Ficha de reparto
Zorobabel
Líder del pueblo que regresa del exilio y dirige la reconstrucción del templo de Jerusalén.
💡 La moraleja
Los nuevos comienzos, después de una pérdida grande, pueden traer consigo una mezcla de tristeza por lo que ya no volverá y alegría genuina por lo nuevo que empieza. Ambas emociones tienen su lugar, y no hace falta elegir solo una de ellas.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, cuando viva nuevos comienzos después de una pérdida, ayúdame a permitirme sentir tanto la tristeza como la esperanza, confiando en que tú estás presente en ambas. Amén.