El salmo que dice que Dios nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos
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Hoy te voy a contar sobre un salmo que describe algo que puede dar a la vez un poco de vértigo y mucha paz: que Dios nos conoce por completo, desde antes de que naciéramos, mejor de lo que nosotros mismos nos conocemos.
El Salmo 139, atribuido a David, comienza con una afirmación que resume toda su idea central: «Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos». No se trata de un conocimiento superficial, sino de una intimidad total: Dios conoce cada palabra antes incluso de que se pronuncie.
El salmo continúa explorando la imposibilidad de escapar de esa presencia: «¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás también». Esta cercanía constante de Dios, presentada casi como algo inevitable, se describe no como una vigilancia amenazante, sino como un acompañamiento que sostiene: «aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra».
Uno de los pasajes más hermosos del salmo se refiere directamente al origen de cada persona: «Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre... Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas». Cada persona, según este salmo, es conocida y valorada por Dios desde antes incluso de nacer, con un cuidado detallado y personal.
El salmo termina con una petición muy sincera, propia de quien confía plenamente en ese conocimiento tan íntimo de Dios: «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno». Lejos de sentir miedo ante un conocimiento tan completo, el salmista lo invita activamente, confiando en que ese conocimiento profundo de Dios es, en el fondo, una forma de amor.
📖 Salmo 139,1-24
🎬 Ficha de reparto
David
Reflexiona en este salmo sobre el conocimiento íntimo y total que Dios tiene de cada persona.
💡 La moraleja
Ser conocido por completo por Dios, incluyendo lo que a veces preferiríamos esconder, no es motivo de miedo sino de una paz profunda: significa que nunca estamos verdaderamente solos, y que somos valorados desde antes de nacer.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, tú me conoces por completo, mejor de lo que yo mismo me conozco. Examíname y guíame en el camino eterno. Amén.