Domingo SavioQUIERO SER SANO
← Volver a Buenas Noches
Nuevo TestamentoDía 280 de 365
🌙 Buenas Noches

El hombre a quien perdonaron una deuda enorme, y que no perdonó una pequeña

PerdónMisericordia

Inicia sesión para guardar tus historias leídas y favoritas.

Hoy te voy a contar una parábola muy dura de Jesús sobre un hombre al que un rey le perdonó una deuda tan enorme que resultaba imposible de pagar — y que, apenas salió del palacio, se negó a perdonar una deuda mucho más pequeña que otra persona tenía con él.

Después de que Pedro le preguntara a Jesús cuántas veces debía perdonar a alguien que le ofendiera, sugiriendo «hasta siete veces», y Jesús le respondiera «no te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete», contó esta parábola para explicar la magnitud del perdón que Dios espera de nosotros. Un rey quiso hacer cuentas con sus siervos, y le trajeron a uno que le debía «diez mil talentos», una cantidad tan enorme que resultaba prácticamente imposible de pagar en toda una vida.

El rey, al no poder aquel siervo pagar la deuda, ordenó venderlo a él, a su esposa, a sus hijos y todo lo que tenía. El siervo, postrado, le suplicó: «Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo». El rey, movido a compasión, hizo algo que iba mucho más allá de lo que el siervo había pedido: «le soltó, y le perdonó la deuda» completa, sin exigir ningún pago.

Sin embargo, aquel mismo siervo, apenas salió del palacio, se encontró con un compañero que le debía a él «cien denarios», una cantidad mucho más pequeña en comparación. Sin ninguna compasión, «le agarró, y le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes». El compañero le suplicó exactamente las mismas palabras que él mismo había usado ante el rey, pero el siervo, ignorando aquella súplica, lo mandó encarcelar hasta que pagara toda la deuda.

Cuando el rey se enteró de lo sucedido, llamó de nuevo al siervo, indignado: «Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?». El rey, furioso, revocó el perdón anterior y lo entregó a los verdugos. Jesús concluyó con una advertencia muy seria: «Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas».

📖 Mateo 18,21-35

🎬 Ficha de reparto

El siervo perdonado

Recibe el perdón de una deuda enorme, pero se niega a perdonar una deuda mucho menor a un compañero.

El rey

Perdona generosamente una deuda imposible de pagar, y revoca el perdón al ver la falta de misericordia del siervo.

💡 La moraleja

El perdón que hemos recibido de Dios, tan enorme e inmerecido, debería llevarnos a ser generosos perdonando a los demás, cuyas ofensas hacia nosotros suelen ser mucho más pequeñas en comparación. Guardar rencor después de haber sido perdonados tanto es una gran incoherencia.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, tú me has perdonado una deuda enorme. Ayúdame a perdonar de corazón a quienes me ofenden, recordando siempre lo mucho que yo mismo he sido perdonado. Amén.