Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Antiguo TestamentoDía 240 de 365
🌙 Buenas Noches

El profeta que se atrevió a preguntarle a Dios por qué permitía la injusticia

FePacienciaSinceridad

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Hoy te voy a contar la historia de Habacuc, un profeta que, en vez de simplemente transmitir los mensajes de Dios al pueblo como los demás profetas, se atrevió a hacerle a Dios una pregunta directa y difícil: por qué permitía tanta injusticia sin actuar.

Habacuc comienza su libro con una queja muy sincera y directa hacia Dios: «¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?». Se lamentaba de ver tanta injusticia, violencia y maldad a su alrededor, sin entender por qué Dios parecía permanecer en silencio ante tanto sufrimiento.

Dios le respondió, pero de una forma que resultó todavía más difícil de aceptar para Habacuc: le anunció que usaría a los caldeos, un pueblo «impetuoso y presuroso», conocido por su crueldad, como instrumento de castigo contra la injusticia de su propio pueblo. Habacuc, lejos de sentirse consolado, se sintió todavía más confundido: ¿cómo podía Dios usar a un pueblo aún más malvado para castigar la injusticia?

En vez de resignarse en silencio ante aquella respuesta tan difícil de comprender, Habacuc decidió mantenerse atento, esperando una explicación más completa: «Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá». Su actitud combinaba una honestidad total en sus preguntas con una disposición paciente a seguir esperando la respuesta de Dios, en vez de abandonar la fe por completo ante lo que no entendía.

Dios finalmente le respondió con una frase que se convertiría en una de las más citadas de todo el Antiguo Testamento: «Mas el justo por su fe vivirá». No le dio a Habacuc una explicación completa de todos los porqués, pero sí le ofreció una base para seguir confiando: la vida del justo no dependería de entender completamente los planes de Dios, sino de mantener la fe incluso en medio de las preguntas sin resolver. El libro termina con una de las declaraciones de confianza más hermosas de toda la Biblia: «Aunque la higuera no florezca... con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación».

📖 Habacuc 1,1-4; 2,1-4; 3,17-18

🎬 Ficha de reparto

Habacuc

Profeta que cuestiona a Dios sobre la injusticia y aprende a vivir por la fe mientras espera respuesta.

💡 La moraleja

Hacerle a Dios preguntas sinceras y difíciles, como hizo Habacuc, no es una falta de fe: puede ser, precisamente, una forma profunda de fe que se atreve a esperar una respuesta en vez de abandonar la relación con Dios.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, cuando no entienda por qué permites ciertas cosas, dame la sinceridad de Habacuc para preguntarte, y su paciencia para seguir confiando mientras espero tu respuesta. Amén.