Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Antiguo TestamentoDía 234 de 365
🌙 Buenas Noches

El profeta que compró un terreno mientras la ciudad estaba a punto de caer

EsperanzaFe

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Hoy te voy a contar cómo el profeta Jeremías, en pleno asedio de Jerusalén por el ejército babilónico, con la ciudad al borde de la destrucción total, hizo algo que parecía completamente absurdo: comprar un campo, como señal de esperanza en un futuro que nadie más podía imaginar.

Jeremías se encontraba preso en el patio de la guardia del palacio real, acusado de derrotismo por anunciar repetidamente que Jerusalén caería ante el ejército de Nabucodonosor —una profecía que, aunque impopular, resultaría completamente cierta. En medio de aquel asedio desesperado, con la ciudad prácticamente rodeada y sin esperanza aparente de resistir, Jeremías recibió una petición inusual de su primo Hanameel: comprarle un campo de su propiedad en Anatot.

Comprar tierra en aquel momento parecía la peor inversión posible: el ejército enemigo ocupaba prácticamente todo el territorio, y nadie podía saber si algún día volvería a ser posible cultivar aquellos campos con normalidad. Sin embargo, Jeremías, siguiendo lo que entendió como una instrucción directa de Dios, «pesé el dinero... y firmé la carta y la sellé... y di la carta de venta a Baruc», realizando toda la compra con total formalidad legal, como si de una transacción normal se tratara.

Jeremías explicó públicamente el significado profundo de aquel gesto: «Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos... aun se comprarán casas, heredades y viñas en esta tierra». No era una ingenuidad ni una negación de la gravedad de la situación —Jeremías sabía perfectamente que la ciudad caería—, sino una declaración de fe en que, después del castigo merecido y de la destrucción inminente, Dios restauraría de nuevo al pueblo en su propia tierra.

Aquella compra, aparentemente absurda en medio de la guerra, se convirtió en un signo profético muy potente: incluso en el peor momento imaginable, con la destrucción total a las puertas, seguía teniendo sentido invertir en la esperanza de un futuro restaurado por Dios. Décadas después, cuando el pueblo regresó del exilio, aquella escritura de compra, cuidadosamente guardada, se convertiría en un recordatorio tangible de que la promesa se había cumplido.

📖 Jeremías 32,6-15

🎬 Ficha de reparto

Jeremías

Profeta que compra un campo en plena guerra como señal de esperanza en la restauración futura de Dios.

💡 La moraleja

Incluso en medio de la peor crisis, cuando todo parece perdido, sigue teniendo sentido invertir en la esperanza de un futuro restaurado por Dios. La fe de Jeremías nos enseña a actuar con esperanza concreta, no solo con palabras, incluso en las circunstancias más oscuras.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, dame la fe de Jeremías para invertir en la esperanza, incluso en medio de las crisis más difíciles, confiando en que tú restauras lo que parece perdido. Amén.