El profeta que huyó en la dirección contraria
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Hoy te voy a contar la historia de un profeta al que Dios le dio una misión clarísima... y que hizo exactamente lo contrario, subiéndose a un barco que iba para el otro lado del mundo.
Dios le pidió a Jonás que fuera a Nínive, una ciudad enorme y muy malvada, a advertirles de que si no cambiaban, serían destruidos. Jonás, en vez de ir, se subió a un barco que iba justo en la dirección contraria — literalmente huyendo de Dios, como si eso fuera posible.
En medio del mar se desató una tormenta tan violenta que los marineros, aterrados, empezaron a echar suertes para saber quién había traído esa desgracia. Le tocó a Jonás, que confesó que huía de Dios y les pidió que lo tiraran al mar para que la tormenta se calmara. Lo hicieron, con mucho miedo, y el mar se calmó al instante.
Dios entonces dispuso un gran pez que se tragó a Jonás, y allí pasó tres días y tres noches, rezando desde dentro del vientre del animal, arrepentido de su huida. Al tercer día, el pez lo vomitó en tierra firme, sano y salvo.
Esta vez Jonás sí fue a Nínive, y la ciudad entera, desde el rey hasta el último ciudadano, se arrepintió al oír su advertencia. Dios perdonó a la ciudad — y aquí viene lo curioso: Jonás se enfadó, porque en el fondo no quería que Dios perdonara a sus enemigos. Dios le hizo entender, con la parábola de una planta que crecía y se secaba, que su misericordia es más grande que nuestros rencores.
📖 Jonás 1-4
🎬 Ficha de reparto
Jonás
Profeta que huye de la misión que Dios le encarga, hasta que un gran pez lo hace recapacitar.
Los ninivitas
Habitantes de una gran ciudad enemiga que, contra todo pronóstico, se arrepienten al escuchar a Jonás.
💡 La moraleja
Puedes intentar huir de lo que Dios te pide, pero tarde o temprano el camino te trae de vuelta. Y a veces lo más difícil no es obedecer la misión: es alegrarte de que Dios también perdone a quien tú no perdonarías.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, cuando quiera huir de lo que me pides, tráeme de vuelta como a Jonás. Y dame un corazón capaz de alegrarse de tu misericordia, incluso con quien me cuesta perdonar. Amén.