El discípulo secreto que se atrevió a pedir el cuerpo de Jesús
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Hoy te voy a contar cómo José de Arimatea, un hombre importante que había sido discípulo secreto de Jesús por miedo a los líderes religiosos, encontró finalmente la valentía de actuar abiertamente, justo cuando más peligroso resultaba hacerlo.
José de Arimatea era descrito como «hombre rico», «miembro noble del concilio», es decir, del Sanedrín, el consejo religioso que había condenado a Jesús. El Evangelio de Juan añade un detalle muy significativo: «era discípulo de Jesús, pero secretamente, por miedo a los judíos». Había mantenido oculta su fe durante todo el ministerio público de Jesús, probablemente temiendo perder su posición social o su reputación entre los líderes religiosos.
Sin embargo, justo después de la muerte de Jesús en la cruz, cuando su cuerpo corría el riesgo de quedar sin sepultura digna —el destino habitual de los crucificados, que solían ser arrojados a fosas comunes—, José «fue osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús». Aquel gesto, hecho abiertamente y ante la más alta autoridad romana de la región, implicaba un riesgo real para su posición y su seguridad personal.
Pilato, después de confirmar con el centurión que Jesús ya había muerto realmente, «dio orden de que se le diese el cuerpo». José, junto con Nicodemo —otro miembro del Sanedrín que también había mantenido en secreto su interés por Jesús—, compraron una sábana de lino fino, y con gran cuidado, «tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas», siguiendo las costumbres funerarias judías de la época.
José ofreció, además, su propio sepulcro nuevo, excavado en roca, donde «nadie había sido puesto aún», un lugar preparado probablemente para sí mismo o su propia familia, pero que cedió generosamente para dar sepultura digna a Jesús. Aquel gesto valiente, hecho precisamente en el momento de mayor peligro y no en el momento más seguro, mostró que el discípulo que había mantenido su fe en secreto durante tanto tiempo finalmente encontró la fortaleza para actuar abiertamente cuando más importaba hacerlo.
📖 Marcos 15,42-46; Juan 19,38-42
🎬 Ficha de reparto
José de Arimatea
Discípulo secreto que se atreve abiertamente a pedir y dar sepultura digna al cuerpo de Jesús.
Nicodemo
Acompaña a José de Arimatea en la sepultura de Jesús, aportando especias aromáticas.
💡 La moraleja
A veces la valentía de mostrar la propia fe abiertamente llega justo en el momento más difícil, no en el más cómodo. José de Arimatea nos enseña que nunca es tarde para dejar el miedo y actuar con la fortaleza que antes nos faltaba.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, dame la valentía de José de Arimatea para mostrar mi fe abiertamente, especialmente en los momentos más difíciles, superando el miedo que a veces me mantiene en silencio. Amén.