La mujer que, apenas curada, se levantó para servir a los demás
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Hoy te voy a contar uno de los primeros milagros de Jesús, ocurrido de forma sencilla y sin ningún alboroto especial: la curación de la suegra de Pedro, y el gesto tan cotidiano que ella tuvo apenas se sintió recuperada.
Después de predicar en la sinagoga de Capernaúm y de curar allí a un hombre poseído por un espíritu inmundo, Jesús «entró en casa de Simón y Andrés», junto con Santiago y Juan. Allí se encontró con una situación muy cotidiana: «la suegra de Simón estaba acostada con fiebre», una enfermedad que en aquella época, sin los tratamientos actuales, podía resultar muy debilitante y hasta peligrosa.
El texto describe la curación con una gran sencillez, sin ningún gesto espectacular: «vino él y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre». No hubo ningún discurso solemne ni ninguna multitud presenciando el milagro: simplemente un gesto directo y personal, dentro del ámbito privado de un hogar, entre personas cercanas.
Lo que sigue inmediatamente después resulta muy significativo: «y ella les servía». Apenas curada de una fiebre que probablemente la había dejado débil y agotada, aquella mujer se levantó de inmediato para atender a los invitados de su casa, un gesto de hospitalidad tan natural y espontáneo que muestra cómo entendía ella misma el propósito de haber sido sanada: no para descansar egoístamente, sino para servir a quienes la rodeaban.
Este episodio, tan breve y sencillo comparado con otros milagros más espectaculares de Jesús, muestra un aspecto muy cercano y cotidiano de su ministerio: no todo lo que hacía era público ni multitudinario. También se ocupaba de los problemas concretos y domésticos de sus propios discípulos, entrando en sus casas y atendiendo a sus familiares con la misma cercanía y cuidado que mostraba ante las grandes multitudes.
📖 Marcos 1,29-31
🎬 Ficha de reparto
La suegra de Pedro
Curada de fiebre por Jesús, se levanta de inmediato para servir a los presentes en su casa.
💡 La moraleja
No todos los gestos de Dios necesitan ser espectaculares o públicos: a veces ocurren de forma sencilla, dentro del ámbito cotidiano de un hogar. Y la respuesta natural a haber sido ayudado puede ser, sencillamente, ponerse a servir a los demás.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, gracias por cuidar también de los aspectos cotidianos y sencillos de mi vida. Ayúdame a responder, como esta mujer, sirviendo a quienes me rodean. Amén.