«Effatá»: la palabra que abrió los oídos y soltó la lengua de un hombre
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Hoy te voy a contar cómo Jesús curó, con un gesto muy físico y personal, a un hombre que no podía escuchar ni hablar con claridad, pronunciando una sola palabra en arameo que quedó registrada en el Evangelio en su idioma original.
Le llevaron a Jesús a un hombre «sordo y tartamudo», y le rogaron que pusiera su mano sobre él para curarlo. Jesús, en vez de curarlo desde la distancia, como había hecho en otras ocasiones, «tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua» — un gesto muy físico y personal, mucho más íntimo que un simple mandato a distancia.
Después de aquellos gestos, «levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata (que quiere decir: Sé abierto)». Marcos, el evangelista que narra esta escena, conservó la palabra original en arameo, la lengua que hablaba Jesús habitualmente, en vez de traducirla directamente, quizás para transmitir la fuerza y la solemnidad exacta de aquel momento tal y como sucedió.
El resultado fue inmediato: «al momento fueron abiertos sus oídos, y desatada la ligadura de su lengua, y hablaba bien». Un hombre que probablemente había vivido durante años aislado por su dificultad para comunicarse, de repente podía escuchar con claridad y hablar sin ninguna limitación, en un solo instante.
Jesús mandó a los presentes que no contaran a nadie lo sucedido, pero «cuanto más les mandaba esto, tanto más lo divulgaban». La gente, asombrada, exclamaba: «Bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar». Aquella curación, realizada con gestos tan íntimos y personales, muestra la cercanía física y humana con la que Jesús a veces elegía sanar, más allá de las palabras y de la distancia.
📖 Marcos 7,31-37
🎬 Ficha de reparto
El sordomudo
Hombre curado por Jesús mediante gestos íntimos y personales que le devuelven el oído y el habla.
💡 La moraleja
A veces la cercanía más íntima, no solo las palabras a distancia, es la que trae verdadera sanación. Jesús nos enseña que acompañar de cerca a quien sufre, con gestos concretos y personales, puede ser una forma profunda de amor.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, ábreme los oídos para escuchar mejor tu voz y la de quienes me rodean, y suelta mi lengua para hablar con claridad y bondad. Amén.