El árbol lleno de hojas que Jesús maldijo por no tener ningún fruto
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Hoy te voy a contar un episodio poco habitual en la vida de Jesús: el día en que, con hambre, se acercó a una higuera llena de hojas verdes que prometían fruto, y al no encontrar nada, la maldijo — dejando una lección sobre la diferencia entre apariencia y realidad.
Al día siguiente de la entrada triunfal en Jerusalén, mientras Jesús caminaba desde Betania hacia la ciudad, «tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo». Las higueras, en aquella región, solían dar señales de fruto casi al mismo tiempo que sacaban hojas, así que ver un árbol frondoso hacía razonable esperar encontrar también algún fruto.
Sin embargo, «cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos». El texto explica que técnicamente no era la temporada normal de higos, pero la abundancia de hojas había generado una expectativa que, al final, resultó completamente vacía: mucha apariencia externa de fertilidad, pero ningún fruto real que ofrecer.
Jesús, entonces, «dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti», y sus discípulos escucharon aquella declaración. Al día siguiente, al pasar de nuevo por el mismo camino, Pedro notó algo sorprendente: «la higuera, que se había secado desde las raíces». El árbol, que aparentaba tanta vitalidad con sus hojas verdes, se había secado por completo en cuestión de un día.
Jesús aprovechó aquel momento tan visual para enseñar sobre la fe y la oración, pero el episodio, colocado justo antes de la purificación del templo en el relato de los Evangelios, se ha entendido tradicionalmente también como una imagen simbólica: la advertencia de que la apariencia externa de religiosidad, sin un fruto real que la respalde, puede resultar tan vacía y engañosa como aquella higuera llena de hojas pero sin ningún higo.
📖 Marcos 11,12-14.20-21
🎬 Ficha de reparto
Jesús
Maldice una higuera sin fruto como imagen simbólica de la apariencia vacía sin fruto real.
💡 La moraleja
La apariencia externa de vitalidad o religiosidad, sin un fruto real que la respalde, puede resultar completamente vacía. Vale la pena revisar de vez en cuando si nuestra vida da fruto de verdad, o solo aparenta hacerlo por fuera.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, ayúdame a que mi vida dé fruto real, no solo apariencia externa de buena vida. Que lo que muestro por fuera coincida con lo que hay dentro. Amén.