Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Nuevo TestamentoDía 331 de 365
🌙 Buenas Noches

La carta a una iglesia que hacía todo bien, pero había perdido lo más importante

SinceridadFidelidad

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Hoy te voy a contar sobre una carta dentro del libro del Apocalipsis, dirigida a la comunidad cristiana de Éfeso, en la que Jesús reconocía su gran esfuerzo y perseverancia, pero les advertía de algo esencial que habían dejado de lado.

El libro del Apocalipsis incluye, en sus primeros capítulos, siete cartas dirigidas a siete iglesias concretas de la región de Asia Menor, cada una con un mensaje particular de aliento o de corrección. La primera de ellas, dirigida a la iglesia de Éfeso, empieza con un reconocimiento sincero de sus muchas virtudes: «Conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia... y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado».

Esta comunidad de Éfeso destacaba también por su discernimiento firme frente a falsas enseñanzas: «no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor». A pesar de todo su esfuerzo, su perseverancia y su fidelidad doctrinal, algo esencial había cambiado en su forma de relacionarse con Dios: la intensidad y la frescura del amor con que habían comenzado su fe.

El mensaje continúa con una invitación clara a recuperar lo perdido: «Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras». No se les pedía simplemente esforzarse más o trabajar con mayor intensidad —de eso ya tenían suficiente—, sino recuperar la calidad de aquel amor inicial que, al parecer, se había ido enfriando con el tiempo, transformándose quizás en una fidelidad más rutinaria y menos apasionada.

El texto termina con una advertencia seria: «pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido». Esta carta muestra que es posible mantener toda la apariencia externa de una vida de fe activa y comprometida —el trabajo, la paciencia, el discernimiento doctrinal— mientras se ha perdido, sin darse cuenta, lo que constituye el corazón mismo de esa fe: el amor genuino y apasionado hacia Dios.

📖 Apocalipsis 2,1-5

🎬 Ficha de reparto

La iglesia de Éfeso

Comunidad reconocida por su esfuerzo y perseverancia, pero advertida de haber perdido su primer amor.

💡 La moraleja

Se puede mantener toda la apariencia de una vida de fe activa —trabajo, esfuerzo, disciplina— y aun así haber perdido lo más esencial: el amor genuino y apasionado. Vale la pena revisar de vez en cuando si nuestro amor a Dios sigue vivo, no solo nuestras obligaciones religiosas.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, ayúdame a no dejar enfriar mi primer amor por ti, aunque mantenga todas las apariencias externas de mi fe. Renueva en mí la frescura de cuando te conocí. Amén.