La sangre en el dintel de la puerta que protegió a un pueblo entero en una sola noche
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Hoy te voy a contar la noche más decisiva de toda la historia de la liberación de Egipto: cuando Dios le dio al pueblo de Israel una instrucción muy concreta para protegerse de la última y más terrible de todas las plagas.
Después de nueve plagas que no habían logrado convencer al faraón de dejar salir al pueblo de Israel, Dios anunció una décima y última plaga: la muerte de todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de personas como de animales. Sin embargo, para el pueblo de Israel, Dios estableció una forma muy concreta de protegerse de aquel juicio tan terrible.
Cada familia debía tomar un cordero sin defecto, sacrificarlo, y «tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer». Aquella sangre, colocada en un lugar tan visible como la entrada de cada casa, se convertiría en la señal que distinguiría a las familias protegidas de aquel terrible juicio final sobre Egipto.
Dios explicó el significado de aquella señal: «Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto». De ahí vendría el nombre de aquella celebración: Pascua, que significa «paso» o «pasar de largo», recordando cómo la muerte pasó de largo sobre las casas marcadas con la sangre del cordero.
Aquella misma noche, tal y como se había anunciado, murieron todos los primogénitos de Egipto, y el faraón, finalmente derrotado por completo, dejó salir al pueblo de Israel de su esclavitud. Dios ordenó que aquella noche se recordara para siempre: «Este día os será memorable, y lo celebraréis como fiesta solemne a Jehová durante vuestras generaciones». Aquella cena de la Pascua, celebrada por los judíos hasta el día de hoy, se convertiría también, siglos después, en el marco exacto de la última cena de Jesús con sus discípulos, la noche antes de su propia muerte.
📖 Éxodo 12,1-14
🎬 Ficha de reparto
Moisés
Transmite al pueblo la instrucción de marcar las puertas con la sangre del cordero para protegerse.
💡 La moraleja
La obediencia a una instrucción sencilla y concreta de Dios, como marcar las puertas con la sangre del cordero, puede convertirse en el medio de una liberación completa. Aquella señal antigua apuntaba, sin que el pueblo lo supiera todavía, hacia el propio Jesús.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, gracias por protegerme como protegiste a tu pueblo aquella noche. Ayúdame a confiar en tu forma de salvar, aunque a veces parezca sencilla en apariencia. Amén.