Diez señales para convencer a un faraón que no quería escuchar
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Hoy te voy a contar cómo Dios tuvo que enviar diez señales, cada vez más graves, para conseguir que un rey terco dejara por fin libre a todo un pueblo esclavizado.
Moisés y su hermano Aarón se presentaron ante el faraón con un mensaje claro: «Deja ir a mi pueblo». El faraón se negó rotundamente, y encima aumentó la carga de trabajo de los esclavos hebreos como castigo. Dios respondió enviando una serie de plagas, cada una más grave que la anterior: el agua del Nilo convertida en sangre, después ranas, mosquitos, moscas por todo el país.
Con cada plaga, el faraón parecía a punto de ceder, pero en cuanto la plaga cesaba, «endurecía su corazón» y volvía a negarse. Las plagas continuaron: la muerte del ganado egipcio, úlceras dolorosas en la piel de las personas, una granizada devastadora, una plaga de langostas que devoró todo lo que quedaba de las cosechas, y después tres días de una oscuridad tan densa que nadie podía moverse.
Curiosamente, cada una de estas plagas afectó de forma especial a algo que los egipcios consideraban divino —el río, el sol, el ganado— demostrando que el Dios de Israel tenía poder sobre todo lo que Egipto adoraba. Pero ni con nueve plagas devastadoras el faraón cedió del todo.
La décima y última plaga fue la más terrible de todas: la muerte del primogénito en cada casa egipcia. Dios instruyó a los israelitas a marcar sus puertas con sangre de cordero para que la muerte «pasara de largo» sobre sus casas — el origen de la fiesta judía de la Pascua. Aquella noche, tras perder a su propio hijo, el faraón por fin cedió y dejó salir al pueblo hebreo de Egipto.
📖 Éxodo 7-12
🎬 Ficha de reparto
Moisés y Aarón
Hermanos que se enfrentan repetidamente al faraón exigiendo la liberación del pueblo hebreo.
El faraón
Gobernante de Egipto que endurece su corazón una y otra vez ante cada plaga.
💡 La moraleja
A veces se necesita mucha insistencia y paciencia para que las cosas cambien de verdad, sobre todo frente a un corazón endurecido —el de otros, o incluso el propio. Pero la justicia de Dios, aunque tarde, termina abriéndose paso.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, dame la perseverancia de Moisés para no rendirme cuando pido justicia, aunque me digan que no una y otra vez. Ayúdame también a no endurecer mi propio corazón ante lo que me pides. Amén.