Las dos hermanas: una corriendo por la cocina, la otra sentada a los pies de Jesús
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Hoy te voy a contar cómo, en una misma casa, dos hermanas reaccionaron de forma completamente distinta ante la visita de Jesús: una se volcó en los preparativos, y la otra simplemente se sentó a escucharlo.
Jesús entró en un pueblo donde fue recibido en casa de una mujer llamada Marta, que tenía una hermana llamada María. Mientras Marta «se preocupaba con muchos quehaceres», ocupada en preparar todo lo necesario para atender bien a su invitado, María «sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra», completamente absorta en la conversación.
Marta, viendo que toda la carga del trabajo recaía sobre ella mientras su hermana se quedaba sin ayudar, se acercó a Jesús con cierta frustración: «Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude». Era una queja comprensible: alguien tenía que ocuparse de las tareas prácticas mientras el otro simplemente escuchaba.
Jesús le respondió con delicadeza, pero con claridad: «Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada». No estaba criticando el servicio de Marta en sí mismo —su hospitalidad era generosa y necesaria—, sino la ansiedad y la preocupación excesiva con la que lo estaba viviendo, que le impedía disfrutar también del momento de estar con Jesús.
Esta escena tan breve ha sido leída durante siglos como una imagen de dos formas complementarias de vivir la fe: la acción y el servicio, representados por Marta, y la contemplación y la escucha, representadas por María. Jesús no descartó ninguna de las dos, pero señaló que, en aquel momento concreto, lo más urgente no era añadir más actividad, sino aprovechar el tiempo de estar simplemente presente y escuchando.
📖 Lucas 10,38-42
🎬 Ficha de reparto
Marta
Se afana en los preparativos para recibir a Jesús, y se frustra al no recibir ayuda de su hermana.
María
Se sienta a los pies de Jesús a escuchar su palabra, eligiendo «la buena parte».
💡 La moraleja
A veces, en medio de tantas ocupaciones y preocupaciones, se nos olvida lo más importante: sentarnos a escuchar. El servicio a los demás es valioso, pero necesita ir acompañado de momentos de escucha real, sin dejar que la actividad constante nos robe la presencia.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, cuando esté demasiado afanado con mis muchas ocupaciones, recuérdame como a Marta que hace falta también sentarme a escucharte, como hizo María. Amén.