Domingo SavioQUIERO SER SANO
← Volver a Buenas Noches
Antiguo TestamentoDía 31 de 365
🌙 Buenas Noches

El general orgulloso al que curó una simple orden: báñate siete veces

HumildadObediencia

Inicia sesión para guardar tus historias leídas y favoritas.

Hoy te voy a contar cómo un general poderoso, cubierto de lepra, estuvo a punto de perder su curación por pura soberbia — todo porque la cura le pareció demasiado sencilla.

Naamán era un general muy respetado del ejército de Siria, pero tenía lepra, una enfermedad entonces incurable. Una joven esclava israelita, capturada en una incursión, sirvió en su casa y le habló a su señora de un profeta en Israel, Eliseo, que podría curarlo. Naamán, dispuesto a intentar cualquier cosa, viajó hasta Israel con una carta del rey y regalos valiosísimos.

Al llegar a la casa de Eliseo, esperaba una recepción solemne, quizás algún ritual espectacular. Pero Eliseo ni siquiera salió a recibirlo: le mandó un mensajero con una instrucción sencillísima: «Ve y báñate siete veces en el Jordán, y tu carne sanará». Naamán se enfureció: «Yo pensaba que saldría él en persona... ¿No son mejores los ríos de mi tierra que todas las aguas de Israel?». Y se marchó indignado.

Sus propios criados, con más sensatez que su orgulloso señor, le hicieron una pregunta muy razonable: «Si el profeta te hubiera pedido algo difícil, ¿no lo habrías hecho? ¿Cuánto más ahora que solo te dice: báñate y quedarás limpio?». Naamán, tragándose su orgullo, decidió obedecer.

Se sumergió siete veces en el Jordán, y a la séptima, su piel quedó «como la de un niño pequeño», completamente curada. Volvió corriendo donde Eliseo, esta vez con una humildad totalmente distinta, reconociendo: «Ahora sé que no hay Dios en toda la tierra, sino solo en Israel».

📖 2 Reyes 5,1-15

🎬 Ficha de reparto

Naamán

General sirio con lepra, curado tras vencer su orgullo y obedecer la orden del profeta Eliseo.

Eliseo

Profeta que cura a Naamán sin ceremonias, con una simple instrucción de fe y obediencia.

La joven esclava israelita

Sirvienta capturada que, sin buscarlo, es quien encamina a Naamán hacia su curación.

💡 La moraleja

A veces rechazamos la ayuda o la solución que Dios nos ofrece simplemente porque nos parece «demasiado sencilla» para nuestro orgullo. La humildad de obedecer, aunque no lo entiendas del todo, es lo que abre la puerta al milagro.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, líbrame del orgullo de Naamán que casi lo aparta de su curación. Ayúdame a obedecer lo que me pides aunque me parezca demasiado simple o poco espectacular. Amén.