El rey que, ya anciano, escribió que todo en la vida tiene su momento
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Hoy te voy a contar sobre uno de los pasajes más conocidos de toda la Biblia, incluso fuera de los ambientes religiosos: el del libro del Eclesiastés que dice que hay «un tiempo para todo lo que se quiere debajo del cielo».
El libro del Eclesiastés, tradicionalmente atribuido a Salomón ya en la última etapa de su vida, es una reflexión profunda y a veces melancólica sobre el sentido de la vida, después de haber probado prácticamente todo lo que el mundo podía ofrecer: riquezas, sabiduría, proyectos, placeres. El autor concluye, una y otra vez, que «vanidad de vanidades... todo es vanidad» cuando se busca el sentido último de la vida solo en las cosas de este mundo.
Uno de los pasajes más famosos del libro presenta una larga lista de contrastes que resumen la variedad de experiencias que forman parte de una vida completa: «Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado». La vida, según este texto, no es una línea recta y uniforme, sino un ciclo de temporadas distintas, cada una con su propio propósito.
El texto continúa: «Tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar... Tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz». No niega ni la tristeza ni la alegría como partes legítimas de la vida: reconoce que ambas tienen su lugar, en el momento adecuado.
Después de esta larga lista, el texto se pregunta: «¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que trabaja?», y concluye que, más allá de entender completamente el propósito de cada temporada de la vida, lo que le corresponde a cada persona es «que se alegre, y haga bien en su vida», reconociendo que la capacidad de disfrutar del trabajo y de la vida cotidiana es, en sí misma, un don de Dios, no algo que se pueda controlar o forzar completamente.
📖 Eclesiastés 3,1-13
🎬 Ficha de reparto
Salomón
En su vejez, reflexiona sobre las distintas temporadas de la vida y su propósito.
💡 La moraleja
No todas las temporadas de la vida son iguales, y está bien que así sea: hay tiempo para reír y tiempo para llorar, tiempo para hablar y tiempo para callar. Aceptar el momento que se está viviendo, sin forzarlo a ser otro, es una forma de sabiduría.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, ayúdame a aceptar el tiempo que estoy viviendo ahora, sea de alegría o de tristeza, confiando en que cada temporada tiene su propósito dentro de tu plan. Amén.