La última promesa de toda la Biblia: «Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin»
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Hoy, en la historia número trescientos sesenta y cinco de esta colección, una para cada día del año, te voy a contar cómo termina toda la Biblia: con una promesa tan grande que resume, de alguna forma, todo lo que hemos ido descubriendo juntos en cada una de estas historias.
El libro del Apocalipsis, y con él toda la Biblia, termina con una visión final de esperanza absoluta: «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron... Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos». Después de tantas historias de caídas, luchas, fidelidades y traiciones a lo largo de toda la Biblia, el desenlace final es la promesa de una cercanía plena y definitiva entre Dios y su pueblo.
Aquella visión incluía una promesa que resume, de alguna manera, el destino de todo el sufrimiento humano contado a lo largo de toda la Escritura: «Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron». Cada lágrima derramada por cada uno de los personajes que hemos conocido durante estas trescientas sesenta y cinco noches encontraría, según esta promesa final, su consuelo definitivo.
Dios mismo, hablando directamente en esta visión, pronunció una de las afirmaciones más grandes de toda la Biblia: «Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin». Alfa y Omega son la primera y la última letra del alfabeto griego, una forma de decir que Dios abarca absolutamente todo: desde el primer «Al principio creó Dios los cielos y la tierra» de Génesis, hasta esta última visión del Apocalipsis, toda la historia, con todos sus personajes, quedaba contenida dentro de su propia identidad eterna.
El libro, y con él toda la Biblia, termina con una invitación abierta y sencilla: «Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven... El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús». Desde Adán y Eva en un jardín hasta esta visión final de un cielo y una tierra completamente nuevos, la Biblia entera cuenta una sola gran historia de amor: la de un Dios que, a pesar de todas las caídas humanas contadas en estas trescientas sesenta y cinco noches, nunca dejó de buscar a su pueblo, y que promete, al final de todo, enjugar cada lágrima y morar para siempre junto a cada uno de nosotros.
📖 Apocalipsis 21,1-4; 22,13.17.20
🎬 Ficha de reparto
Dios
Se revela como el Alfa y la Omega, el principio y el fin de toda la historia, prometiendo enjugar toda lágrima.
Juan
Recibe y transmite la visión final de un cielo nuevo y una tierra nueva, cerrando toda la Biblia con esperanza.
💡 La moraleja
Toda la historia contada en la Biblia, con sus caídas y sus fidelidades, sus héroes imperfectos y sus historias de perdón, converge en una sola gran promesa final: Dios, el Alfa y la Omega, enjugará toda lágrima y morará para siempre con su pueblo. Esa es la esperanza que sostiene cada una de las noches de esta colección.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, tú eres el Alfa y la Omega, el principio y el fin de mi propia historia. Gracias por acompañarme, como acompañaste a cada uno de los personajes de estas trescientas sesenta y cinco noches. Ven, Señor Jesús. Amén.