
Capilla Virtual
No hace falta saber hacerlo «bien». Aquí tienes dos formas sencillas de empezar, y los distintos tipos de oración que puedes usar según lo que sientas.
¿Cómo rezar?
Son las oraciones que la Iglesia lleva repitiendo durante siglos, como el Padre Nuestro o el Ave María. Te las sabes de memoria y las puedes rezar en cualquier momento, solo o en grupo, incluso cuando no te salgan las palabras propias. Las tienes todas aquí abajo, en el banco de oraciones.
No hacen falta palabras bonitas ni frases perfectas. Cuéntale cómo ha ido tu día, lo que te preocupa, lo que te hace ilusión. Puedes hacerlo en voz alta, por escrito o solo pensándolo, como si hablaras con tu mejor amigo, porque para Dios lo eres.
Tipos de oración
No hace falta usarlos todos a la vez. Con el tiempo, reconocerás cuál te sale rezar en cada momento.
Decirle a Dios lo grande y bueno que es, sin pedirle nada a cambio.
«Gracias por ser tan grande, Dios».
Agradecerle lo bueno que tienes: tu familia, un amigo, un buen momento del día.
«Gracias por este día».
Pedirle algo que necesitas para ti: fuerza, ayuda, paz, claridad.
«Ayúdame a aprobar este examen».
Pedir por otra persona, no por ti: por alguien que lo está pasando mal o que necesita ayuda.
«Cuida a mi abuela, que está enferma».
Reconocer que te has equivocado y pedirle perdón, con confianza, sin miedo.
«Perdón por cómo traté a mi amigo hoy».
Simplemente estar con Dios en silencio, sin pedir ni decir nada, solo acompañarlo. Como cuando enciendes una vela y te quedas un momento en calma.
Un minuto de silencio, sin más.