Hacer las paces, no solo desearla
Compendio DSI, Cap. XI — La promoción de la paz (§488-520)
«Paz» suena a una palabra bonita de pancarta, pero en el día a día — un grupo de WhatsApp que estalla, un conflicto entre amigos, una pelea en redes — cuesta mucho ser tú quien realmente construye paz.
El Compendio define la paz no como la simple ausencia de guerra, sino como «fruto de la justicia y de la caridad»: no hay paz de verdad si hay injusticia de fondo, aunque no haya conflicto visible. Por eso la paz no es algo que simplemente «ocurre» o se desea pasivamente: se construye activamente, empezando por los conflictos pequeños del día a día — perdonar, buscar la verdad antes de juzgar, no alimentar el rencor. Jesús no dijo «bienaventurados los que evitan el conflicto», sino «bienaventurados los que trabajan por la paz» (Mt 5,9): es un verbo, no un sentimiento.
«La paz es fruto de la justicia y efecto del amor.»
Compendio DSI, Cap. XI, §494
En parejas, cada uno cuenta, sin usar nombres reales, un conflicto reciente que no ha resuelto bien. El otro escucha y propone un paso concreto de paz que podría dar esta semana. Intercambiad roles.
- •¿Suelo alimentar los conflictos (chismes, indirectas) o buscar activamente resolverlos?
- •¿He pedido perdón de verdad después de una discusión, o he dejado que el tiempo «lo arregle»?
- •¿Soy alguien que calma los ánimos en mi grupo, o quien más los enciende?
Esta semana, da el primer paso en un conflicto pendiente — una llamada, un mensaje, una conversación — en vez de esperar a que lo dé el otro.
Señor, hazme instrumento de tu paz. Donde haya conflicto, que yo lleve reconciliación; donde haya rencor, que yo lleve perdón. Amén.