Confía, pero no te desentiendas
Compendio DSI, Cap. IV, IV — El principio de subsidiaridad (§185-188)
Es fácil pensar «eso ya lo arreglará otro» — el profesor, tus padres, el gobierno, la parroquia — y quedarte de brazos cruzados esperando que alguien de «arriba» solucione lo que tú mismo podrías empezar a mejorar.
La subsidiariedad es uno de los principios más prácticos de la doctrina social: dice que una instancia superior (el Estado, un adulto, una institución) no debe hacer lo que una persona o un grupo más pequeño puede hacer bien por sí mismo — y que, cuando de verdad no puede, debe ayudarle a crecer, no sustituirle para siempre. Aplicado a tu vida: significa que se espera que tomes iniciativa real donde puedes, en tu grupo, tu barrio, tu parroquia, en vez de esperar pasivamente a que todo lo resuelvan otros por ti.
«Una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándolo de sus competencias.»
Compendio DSI, n. 186
En grupo, listad 5 problemas reales de vuestro entorno cercano (barrio, colegio, parroquia). Para cada uno, decidid: ¿esto lo podemos empezar a mejorar nosotros mismos, o de verdad necesita a alguien «de arriba»? Elegid uno para actuar esta misma semana.
- •¿Espero que otros resuelvan problemas que yo mismo podría empezar a mejorar?
- •¿Tomo iniciativa en mi grupo, o dejo siempre que decidan y hagan otros?
- •¿Ayudo a alguien a crecer y valerse por sí mismo, o hago las cosas por él para quitármelo de encima?
Esta semana, toma la iniciativa en algo pequeño de tu entorno que sueles dejar «para que lo haga otro».
Señor, dame el valor de tomar iniciativa donde puedo, y la humildad de pedir ayuda donde de verdad la necesito. Amén.