El hijo que vuelve a casa
Trabajar la parábola del hijo pródigo para que el niño descubra que Dios perdona siempre, sin condiciones, como un padre que espera.
«Cuando todavía estaba lejos, lo vio su padre... corrió a su encuentro.»
(≈15 min) Preguntadle: «¿Alguna vez has hecho algo mal y has tenido miedo de contarlo?». Compartid vosotros también algún recuerdo similar, de forma sencilla y adecuada a su edad.
(≈15 min) Contadle la parábola del hijo que se va de casa, gasta todo lo que tiene, y vuelve avergonzado — y su padre, en vez de enfadarse, corre a abrazarlo. Así es Dios con nosotros: no espera que seamos perfectos, espera que volvamos.
(≈20 min) Dad un abrazo largo en familia, como el del padre de la parábola, sin necesidad de que nadie haya hecho nada malo. Podéis representar la escena por turnos, haciendo cada uno de padre y de hijo.
(≈10 min) Cuando me equivoco, Dios no se aleja de mí: me espera con los brazos abiertos.