¿Por qué hacen falta siete sacramentos y no basta con uno solo?
Porque acompañan momentos distintos y reales de la vida: nacer a la fe (Bautismo), crecer en ella (Confirmación), alimentarse (Eucaristía), sanar tras el pecado (Confesión), sanar en la enfermedad (Unción), formar una familia (Matrimonio) o servir a la Iglesia (Orden). No es que uno sea insuficiente, es que la vida entera tiene distintas etapas que Dios quiso acompañar de forma concreta.
No todo el mundo recibe los siete —el Matrimonio y el Orden, por ejemplo, son caminos alternativos—, pero los que sí son comunes a todo cristiano (Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Confesión) marcan un recorrido pensado para sostener toda una vida, no un momento puntual.
Los siete sacramentos tocan todas las etapas y todos los momentos importantes de la vida del cristiano.
«Bendito el Dios y Padre... que nos bendijo con toda bendición espiritual.»