Constancia — Marzo
Un kit completo para trabajar esta virtud a fondo: vídeo, música, actividad, juego, oración y más.
Seguir estudiando, entrenando o rezando aunque no tengas ganas, porque los santos no fueron perfectos: fueron constantes.
“No nos cansemos de hacer el bien, que a su tiempo cosecharemos si no desfallecemos.”
Ga 6,9
Sugerencia de vídeo: busca un testimonio corto de alguien (deportista, músico, estudiante) que consiguió algo gracias a la constancia, no al talento. Pregunta: «¿Qué es más importante, empezar bien o no dejarlo a medias?»
Sugerencia musical: una canción sobre no rendirse o sobre seguir caminando, para cerrar el encuentro con energía.
Cada participante identifica algo que lleva tiempo dejando a medias (un libro, una disculpa, una tarea) y se compromete delante del grupo a dedicarle un paso concreto esta semana. La semana siguiente, cada uno cuenta si lo cumplió.
Una carrera de relevos normal, pero con la norma de que hay que caminar, nunca correr. Gana el equipo más constante y coordinado, no el más rápido. Sirve para hablar de que la constancia no es velocidad, es no parar.
Han pasado más de ciento cincuenta años desde que Domingo Savio escribió su propósito de niño, y su ejemplo sigue vivo hoy: esa es la mejor prueba de que la constancia deja huella en el tiempo.
Leer este capítulo de Domingo Savio →«No nos cansemos de hacer el bien, que a su tiempo cosecharemos si no desfallecemos.» (Ga 6,9) — Domingo Savio sostuvo el mismo propósito desde los siete años hasta su muerte, sin necesitar reinventarse cada semana.
- •¿He dejado algo a medias que podía haber terminado?
- •¿He seguido intentándolo aunque no tuviera ganas?
- •¿Mantengo mis propósitos más allá de la primera semana?
- •¿Abandono algo en cuanto se pone difícil?
- •¿Confío en que lo poco y constante vale más que lo mucho y esporádico?
Señor, dame constancia para sostener lo que empiezo, sobre todo cuando ya no tengo ganas. Que no busque resultados inmediatos, sino la fidelidad de cada día, como Domingo Savio. Amén.
Cada joven elige un propósito pequeño y crea un calendario personal donde marcar cada día que lo cumple, tipo «cadena que no se rompe». Se lo lleva a casa para seguir usándolo.