Generosidad — Febrero
Un kit completo para trabajar esta virtud a fondo: vídeo, música, actividad, juego, oración y más.
Compartir tu tiempo, tus apuntes, tu atención... en una cultura que empuja a mirar solo por ti.
“Hay más alegría en dar que en recibir.”
Hch 20,35
Sugerencia de vídeo: busca un vídeo corto sobre alguien que comparte algo valioso para él. Pregunta: «¿Qué es más difícil de compartir, lo que sobra o lo que de verdad nos gusta?»
Sugerencia musical: una canción sobre compartir o dar sin esperar nada a cambio, para acompañar la actividad.
Cada participante piensa en algo que puede regalar a alguien del grupo sin que cueste dinero: tiempo, ayuda, un cumplido sincero, escuchar. Lo escribe en un papel y, sin decir quién lo escribió, lo entrega a esa persona durante la semana.
Reparte «monedas» de cartulina a cada participante. Se subastan tarjetas con pequeños favores (ayudar con deberes, escuchar, compañía) que el grupo puede «comprar» los unos a los otros con sus monedas, comprometiéndose a cumplirlo esa semana.
Durante la epidemia de cólera de 1854, quienes se quedaron a cuidar a los enfermos en Turín dieron su tiempo y su seguridad sin pedir nada a cambio: esa es la caridad más valiente, la generosidad llevada al límite.
Leer este capítulo de Domingo Savio →«Hay más alegría en dar que en recibir.» (Hch 20,35) — Domingo Savio entendía que lo que de verdad se posee es lo que se comparte.
- •¿He compartido hoy algo que de verdad me gustaba?
- •¿He ayudado a alguien sin que me lo pidiera?
- •¿He dado mi tiempo a alguien que lo necesitaba?
- •¿Miro solo por mí o también por los demás?
- •¿Doy solo lo que me sobra, o también lo que me cuesta dar?
Señor, tú que lo diste todo por nosotros, enséñame a compartir sin miedo a quedarme sin nada. Que mis manos estén siempre abiertas para dar, como las de Domingo Savio. Amén.
En una cartulina grande, dibujad un árbol sin hojas. Cada vez que alguien del grupo hace un gesto generoso, añade una hoja con su nombre y lo que hizo. Ved crecer el árbol durante el mes.