Pureza — Abril
Un kit completo para trabajar esta virtud a fondo: vídeo, música, actividad, juego, oración y más.
Cuidar lo que ves, lo que compartes y cómo tratas tu cuerpo y el de los demás, con respeto y verdad.
“Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.”
Mt 5,8
Sugerencia de vídeo: busca un vídeo breve sobre el uso responsable de las redes sociales o el respeto en las relaciones. Pregunta: «¿Qué significa cuidar lo que ves, dices y compartes?»
Sugerencia musical: una canción sobre tener un corazón limpio o sobre la mirada de Dios, para un momento más recogido.
Propón al grupo pasar el resto del encuentro (o el día) sin decir ni una crítica de nadie, ni en broma. Cada vez que alguien lo consiga, puede añadir una ficha a un bote común. Al final, contad juntos cuántas «fichas de silencio» se han conseguido.
Reparte tarjetas con frases (algunas críticas, otras neutras, otras positivas). Por turnos, cada uno lee su tarjeta y el grupo decide si «pasa el filtro» de un corazón limpio o no, y por qué.
Domingo vivía convencido de que la Virgen María caminaba a su lado cada día. Esa cercanía a María, modelo de corazón limpio, marcó su forma de cuidar lo que pensaba, decía y hacía.
Leer este capítulo de Domingo Savio →«Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.» (Mt 5,8) — para Domingo, cuidar su corazón no era una lista de prohibiciones, sino la forma de ver a Dios con más claridad.
- •¿He criticado a alguien hoy, en voz alta o en mi cabeza?
- •¿He cuidado lo que veo y comparto en el móvil?
- •¿He tratado a los demás (y a mí mismo) con respeto?
- •¿Me escondo detrás de una pantalla para decir cosas que no diría a la cara?
- •¿Busco momentos de silencio para poner en orden lo que pienso?
Señor, dame un corazón limpio, capaz de ver lo bueno en los demás antes que lo malo. Ayúdame a cuidar lo que veo, lo que digo y cómo trato a quienes me rodean. Que como Domingo, camine siempre cerca de María. Amén.
Plantea situaciones de anonimato en redes (comentarios, cuentas falsas, cotilleos) y debate si cambiaría su comportamiento si supieran que Dios —o su madre— lo está viendo.