Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Sus lecciones

10 lecciones de Mamá Margarita

No necesitó saber leer ni escribir para enseñar lo esencial. Diez ideas suyas, pensadas para un joven de hoy.

1
Amar antes que juzgar

Acogió a Antonio, su hijastro, como propio, incluso cuando la relación con Juan era tensa. Primero acompañó, después corrigió.

2
Trabajar con alegría

Sacó adelante una granja y luego un Oratorio sin quejarse, aunque el trabajo fuera duro y la escasez, constante.

3
Rezar cada día

La oración no era un rato suelto, sino el ritmo del día: se empezaba y se terminaba con Dios.

4
Ser fuerte en las dificultades

Enviudó con 29 años en un año de hambre generalizada, y no se hundió: siguió adelante por sus hijos.

5
Compartir lo poco

En Valdocco, cuando no había casi nada, encontraba igualmente algo que repartir entre los chicos.

6
Educar con el ejemplo

No dio grandes discursos: educó haciendo, delante de sus hijos, lo que después les pedía a ellos.

7
Perdonar

Medió durante años entre Antonio y Juan sin cansarse, y enseñó a perdonar antes que a tener razón.

8
Vivir con sencillez

Nunca dejó de ser una mujer de campo, aunque acabara siendo, en la práctica, madre de un Oratorio entero.

9
Confiar en Dios

"Confía siempre en la Providencia" no era una frase bonita para ella: era literalmente cómo sobrevivió diez años en Valdocco.

10
Hacer el bien en silencio

Nunca buscó que se hablara de ella. Su nombre solo empezó a conocerse después de su muerte, por lo que había dejado hecho.

Sus frases

Frases de Mamá Margarita

Recogidas por la tradición biográfica salesiana, a partir de las Memorias del propio Don Bosco y de sus primeros biógrafos.

Dios te ve.

Lo repetía a sus hijos desde pequeños, para que aprendieran a vivir con una conciencia limpia estuvieran o no vigilados.

Si crees que esto es voluntad de Dios, estoy lista.

Su respuesta cuando Juan le propuso, con 58 años, dejar su casa de I Becchi para ir a vivir con él a Valdocco.

Confía siempre en la Providencia.

Su respuesta habitual en los momentos de mayor escasez en el Oratorio.

Haz todo por amor de Dios, y no encontrarás nada duro.

Consejo que solía repetir a los muchachos de Valdocco cuando el trabajo se hacía cuesta arriba.