Dios ha querido hablarte
Qué es la Revelación
Antes de ser un libro, la Biblia es una noticia increíble: el Dios que hizo el universo no se quedó callado — quiso darse a conocer y hacerse tu amigo.
Imagina a alguien que te importa muchísimo y que nunca te dijera nada de sí mismo. No habría amistad posible. Pues bien, Dios decidió lo contrario: «quiso revelarse a sí mismo» y darnos a conocer su plan de amor. A eso lo llamamos Revelación.
Y no lo hizo solo con ideas o mandatos, sino «con hechos y palabras» que se explican mutuamente: rescató a un pueblo esclavo, hizo promesas, envió profetas… y sobre todo se acercó de verdad. La Biblia es el registro escrito de esa larga historia de amor.
Poco a poco, hasta llegar a Jesús
Dios fue preparando el terreno: habló a Abrahán, a Moisés, a los profetas. Era como una amistad que va creciendo con el tiempo. Pero el momento cumbre llegó con Jesús: «en estos últimos tiempos nos ha hablado por el Hijo» (Hebreos 1,1-2).
Por eso Dei Verbum llama a Cristo «mediador y plenitud de toda la Revelación»: en Jesús, Dios no nos manda un mensaje, se nos da Él mismo en persona. Después de Cristo no hay que esperar ninguna nueva revelación pública: ya está todo dicho en Él.
La Biblia no es un manual de normas: es Dios que se te da a conocer para hacerte su amigo, y su Palabra definitiva es una Persona, Jesucristo.
Cuando abras la Biblia, no leas «un texto antiguo». Piensa: «Alguien que me quiere me está hablando». Cambia el chip de estudiar por el de escuchar.
Esta lección se apoya en: Dei Verbum, Proemio y cap. I (nn. 1-6).
Test de autoevaluación
Responde a las 3 preguntas y pulsa el botón para ver tu resultado.
1. ¿Qué es, ante todo, la Revelación?
2. ¿Cómo se reveló Dios según Dei Verbum?
3. ¿Quién es la plenitud, el punto culminante de toda la Revelación?
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