La prueba más dura de un padre
Inicia sesión para guardar tus historias leídas y favoritas.
Hoy te voy a contar la historia más dura de toda la Biblia: la de un padre al que Dios le pidió lo impensable, y el momento exacto en que todo cambió.
Después de años de espera, Dios había cumplido su promesa: Abraham y Sara tuvieron a Isaac, el hijo que tanto habían deseado. Pero un día, Dios puso a Abraham a prueba de una forma que hoy nos cuesta hasta leer: «Toma a tu hijo, tu único hijo, al que amas, y ofrécelo en holocausto en el monte que yo te diré».
Abraham no discutió. Se levantó temprano, preparó la leña, y se puso en camino con Isaac durante tres días. Por el camino, Isaac le preguntó: «Padre, tenemos el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el sacrificio?». Abraham respondió, con una confianza que le debía costar un mundo: «Dios proveerá el cordero, hijo mío».
Llegaron al monte, Abraham construyó el altar, ató a Isaac y levantó el cuchillo... y en ese momento, un ángel del Señor lo detuvo: «¡Abraham, Abraham! No hagas nada al niño. Ahora sé que temes a Dios, pues no me has negado a tu único hijo». Al mirar, Abraham vio un carnero enredado en unos matorrales, y lo ofreció en lugar de Isaac.
Dios nunca quiso realmente ese sacrificio: quería ver hasta dónde llegaba la confianza de Abraham. Y al comprobarlo, renovó su promesa con más fuerza que nunca: su descendencia sería tan numerosa como las estrellas del cielo y la arena del mar.
📖 Génesis 22,1-19
🎬 Ficha de reparto
Abraham
Puesto a prueba en lo más profundo: su confianza en Dios por encima incluso de su propio hijo.
Isaac
El hijo prometido, que acompaña a su padre sin saber lo que está a punto de suceder.
💡 La moraleja
Dios no quiere que sufras: quiere saber qué ocupa el primer lugar en tu corazón. A veces nos pide soltar lo que más queremos, no para quitárnoslo, sino para comprobar si confiamos de verdad en Él por encima de todo.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, ayúdame a confiar en ti incluso cuando no entiendo lo que me pides. Que nada, ni siquiera lo que más quiero, ocupe el lugar que solo a ti te corresponde. Amén.