El hombre que dejó todo sin saber a dónde iba
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Hoy te voy a contar la historia de un señor de 75 años al que Dios le dijo «deja tu casa, tu tierra y tu familia» — y sin más explicación, se puso en marcha.
Abram (que más tarde se llamaría Abraham) vivía en Harán, con una vida tranquila y asentada. Un día Dios le habló con una promesa enorme y una petición todavía más grande: «Sal de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre, hacia la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una gran nación, y bendeciré a los que te bendigan».
Dios no le dio un mapa. No le dijo exactamente a dónde iba, ni cuándo llegaría, ni qué pasaría por el camino. Solo le pidió que confiara y se pusiera en marcha. Y Abram, con 75 años, con su mujer Sara, su sobrino Lot y todo lo que tenían, lo dejó todo y salió.
El viaje no fue fácil: pasaron hambre, tuvieron que huir a Egipto, hubo tensiones familiares con Lot que acabaron separándose. Pero cada vez que Abram dudaba, Dios volvía a hablarle y a renovar su promesa: tendría una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo, aunque él y Sara ya eran mayores y no tenían hijos.
Abram le creyó a Dios, «y esto se le contó como justicia» — es decir, su confianza, su fe, fue lo que lo hizo justo ante Dios, no ningún mérito propio. Por eso Abraham es recordado como «padre de la fe»: no porque lo entendiera todo, sino porque se fio y caminó.
📖 Génesis 12,1-9
🎬 Ficha de reparto
Abram / Abraham
Llamado por Dios a los 75 años a dejarlo todo; se convierte en «padre de la fe» de judíos, cristianos y musulmanes.
Sara
Esposa de Abraham, que lo acompaña en el viaje pese a no tener hijos.
Lot
Sobrino de Abraham, que viaja con él hasta que se separan por falta de espacio para sus rebaños.
💡 La moraleja
A veces Dios no te da el mapa completo, solo el primer paso. La fe no es tener todas las respuestas: es caminar confiando, aunque no sepas exactamente a dónde vas.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, cuando me pidas dar un paso sin verlo todo claro, dame la confianza de Abraham. Que sepa dejar lo cómodo cuando tú me llames a algo más grande. Amén.