El día en que confundieron a Pablo y Bernabé con dos dioses griegos
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Hoy te voy a contar una historia curiosa del primer viaje misionero de Pablo: cómo, después de curar milagrosamente a un hombre cojo de nacimiento, la multitud de la ciudad de Listra quedó tan impresionada que quiso ofrecerles sacrificios como si fueran dioses griegos.
En la ciudad de Listra, Pablo se encontró con un hombre «que desde el vientre de su madre era cojo, y jamás había andado». Al ver que aquel hombre tenía fe suficiente para ser sanado, Pablo le dijo con voz fuerte: «Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo» — una curación completa e inmediata, presenciada por toda la multitud reunida.
La gente, al ver aquel milagro tan asombroso, reaccionó de una forma completamente inesperada: «alzaron la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros». Según la mitología griega local, identificaron a Bernabé con Zeus, el rey de los dioses, y a Pablo con Hermes, el mensajero de los dioses, probablemente porque era quien más hablaba durante la predicación.
El sacerdote local del templo de Zeus, situado a la entrada de la ciudad, «trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y quería ofrecer sacrificios» junto con toda la multitud. Pablo y Bernabé, al enterarse de lo que estaba ocurriendo, «rasgaron sus ropas» en señal de horror, y corrieron entre la multitud, gritando: «Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo».
A pesar de sus esfuerzos por explicar claramente que no eran ningunos dioses, sino simples mensajeros del verdadero Dios, «a duras penas apaciguaron la multitud, para que no les ofreciesen sacrificio». Este episodio, aunque casi cómico visto desde fuera, muestra la firmeza de Pablo y Bernabé para rechazar cualquier tipo de honor que les correspondiera únicamente a Dios, incluso cuando aquel honor les era ofrecido con tanto entusiasmo por la propia gente.
📖 Hechos 14,8-18
🎬 Ficha de reparto
Pablo y Bernabé
Rechazan con firmeza ser adorados como dioses tras curar a un hombre cojo en Listra.
💡 La moraleja
El reconocimiento y la admiración de otras personas, por muy entusiasta que sea, no debe hacernos olvidar que toda gloria pertenece finalmente a Dios, no a nosotros mismos, como recordaron Pablo y Bernabé con firmeza a la multitud de Listra.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, ayúdame a rechazar cualquier honor que solo a ti te corresponde, redirigiendo siempre hacia ti cualquier admiración que reciba por lo que haces a través de mí. Amén.