La segunda vez que David pudo matar a Saúl, y volvió a elegir no hacerlo
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Hoy te voy a contar cómo David, colándose de noche en el campamento del rey que llevaba tiempo persiguiéndolo para matarlo, volvió a tener la oportunidad perfecta para acabar con él — y volvió a elegir no hacerlo.
Saúl, obsesionado con la idea de que David le quitaría el trono, salió de nuevo a perseguirlo con tres mil hombres escogidos. David, junto con su sobrino Abisai, se coló de noche en el campamento de Saúl mientras todos dormían profundamente, «porque un profundo sueño enviado de Jehová había caído sobre ellos». Llegaron hasta el lugar exacto donde dormía Saúl, con su lanza clavada en la tierra junto a su cabecera.
Abisai, viendo la oportunidad, le susurró a David: «Hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tu mano; ahora, pues, déjame que le hiera con la lanza». David, sin embargo, se lo prohibió de forma tajante: «No le mates; porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová, y será inocente?». En vez de matarlo, tomó la lanza y el jarro de agua que estaban junto a Saúl, y se marchó sin que nadie lo notara.
Desde una colina cercana, a distancia segura, David gritó para despertar al campamento, mostrándoles la lanza y el jarro como prueba de que había estado allí y podría haber matado a Saúl fácilmente. Le reprochó a Abner, el general de Saúl, no haber protegido mejor al rey, y le dijo directamente a Saúl: «Mira, pues, ahora, la lanza del rey... ¿por qué persigues así a tu siervo?».
Saúl, confrontado por segunda vez con la evidencia de que David había respetado su vida pudiendo quitársela, reconoció una vez más su error: «He pecado; vuélvete, hijo mío David... he obrado neciamente, y he errado en gran manera». David no confió del todo en esa reconciliación, sabiendo que Saúl ya había prometido lo mismo antes y había vuelto a perseguirlo, pero mantuvo su decisión de no vengarse, confiando el desenlace final de aquella historia en manos de Dios.
📖 1 Samuel 26,1-25
🎬 Ficha de reparto
David
Perdona por segunda vez la vida de Saúl, negándose a vengarse aunque tiene la oportunidad.
Saúl
Reconoce de nuevo su error al ver que David ha respetado su vida por segunda vez.
💡 La moraleja
Perdonar de verdad, como David con Saúl, a veces significa negarse repetidamente a vengarse aunque tengas la oportunidad perfecta para hacerlo. Confiar la justicia final a Dios, en vez de tomarla por tu propia mano, es una forma de fortaleza, no de debilidad.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, dame la fortaleza de David para negarme a vengarme cuando tenga la oportunidad, y confiar en que tú harás justicia a su tiempo. Amén.