Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Antiguo TestamentoDía 251 de 365
🌙 Buenas Noches

El rostro de Moisés que brillaba tanto que tuvo que cubrirlo con un velo

FeSencillez

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Hoy te voy a contar cómo, después de pasar tiempo hablando directamente con Dios en el monte Sinaí, el rostro de Moisés quedó tan resplandeciente que el propio pueblo tenía miedo de acercarse a mirarlo.

Moisés subió al monte Sinaí para recibir de nuevo las tablas de la ley, después de que las primeras se hubieran roto tras el episodio del becerro de oro. Pasó allí «cuarenta días y cuarenta noches», sin comer pan ni beber agua, en una comunión tan intensa y prolongada con Dios que, al bajar finalmente del monte, algo en él había cambiado visiblemente.

El texto describe lo que ocurrió: «Y aconteció que cuando descendió Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios». El propio Moisés ni siquiera era consciente del cambio que se había producido en su apariencia mientras estaba en la presencia de Dios.

Aarón y todo el pueblo, al verlo bajar del monte, «tuvieron miedo de acercarse a él», impresionados por aquel resplandor tan inusual. Moisés tuvo que llamarlos para tranquilizarlos, y una vez que se acercaron, les transmitió todo lo que Dios le había mandado. A partir de entonces, cada vez que hablaba con el pueblo transmitiendo las instrucciones de Dios, su rostro permanecía resplandeciente, y solo se cubría con un velo cuando terminaba de hablar.

Este detalle tan singular se convertiría, siglos después, en un tema de reflexión para el apóstol Pablo, quien lo usaría como imagen para explicar la diferencia entre la antigua y la nueva alianza: mientras que la gloria reflejada en el rostro de Moisés era pasajera y necesitaba cubrirse con un velo, la gloria que los cristianos reflejarían a través de Jesús sería «de gloria en gloria», sin necesidad de ocultarse. Un rostro transformado por el tiempo pasado en la presencia de Dios se convirtió en una de las imágenes más elocuentes de todo el Antiguo Testamento.

📖 Éxodo 34,29-35

🎬 Ficha de reparto

Moisés

Baja del monte Sinaí con el rostro resplandeciente tras hablar directamente con Dios.

💡 La moraleja

Pasar tiempo real en la presencia de Dios deja una huella visible, aunque a veces no seamos ni siquiera conscientes de ello, como le pasó a Moisés. El tiempo dedicado a la oración transforma, aunque el cambio no siempre sea inmediatamente evidente para uno mismo.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, ayúdame a dedicar tiempo real a tu presencia, confiando en que ese tiempo transforma mi vida, aunque yo mismo no siempre lo perciba con claridad. Amén.