La mujer que confió en un profeta incluso cuando su hijo ya no respiraba
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Hoy te voy a contar cómo una mujer, tras la muerte repentina de su hijo, en vez de derrumbarse de dolor, montó a caballo y salió corriendo a buscar al único que podía ayudarla de verdad.
Una mujer de la ciudad de Sunem, reconocida por su hospitalidad, había insistido durante tiempo en que el profeta Eliseo se hospedara en su casa cada vez que pasaba por allí, e incluso mandó construir una pequeña habitación especialmente para él. Como agradecimiento por su generosidad, Eliseo le anunció, mediante su siervo Giezi, que tendría un hijo, algo que ella no esperaba ya, pues su marido era anciano.
El hijo nació, tal y como Eliseo había anunciado, pero años después, un día en el campo con su padre, el niño empezó a quejarse de un fuerte dolor de cabeza y murió poco después en el regazo de su madre. La mujer, en vez de gritar o desesperarse públicamente, lo subió con serenidad a la cama del profeta, cerró la puerta, y salió inmediatamente a buscar a Eliseo, montada en un asno, sin decirle a su marido lo que había ocurrido: «Paz» fue todo lo que respondió cuando le preguntaron.
Al llegar hasta Eliseo, se abrazó a sus pies, y aunque su siervo Giezi intentó apartarla, Eliseo le dijo: «Déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado». Ella le explicó lo sucedido con una frase cargada de dolor y también de reproche: «¿Pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo que no me engañases?».
Eliseo envió primero a su siervo con su propio báculo, pero la mujer insistió en que Eliseo mismo la acompañara. Al llegar a la casa, Eliseo entró solo, oró, y «se tendió sobre el niño... y el cuerpo del niño entró en calor». Después de repetir el gesto, «el niño estornudó siete veces, y abrió sus ojos». Eliseo llamó a la mujer, y le dijo simplemente: «Toma tu hijo». Ella, sobrecogida, se postró en el suelo antes de tomarlo en brazos.
📖 2 Reyes 4,8-37
🎬 Ficha de reparto
La mujer sunamita
Madre que, con fe y serenidad, busca a Eliseo tras la muerte repentina de su hijo.
Eliseo
Profeta que devuelve la vida al hijo de la sunamita como agradecimiento a su hospitalidad.
💡 La moraleja
La fe de esta mujer, capaz de mantener la serenidad y la esperanza incluso en el momento más doloroso de su vida, la llevó a buscar ayuda sin rendirse. A veces la fortaleza más grande se demuestra precisamente en los momentos de mayor dolor.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, dame la fortaleza de esta madre para buscar tu ayuda incluso en los momentos de mayor dolor, sin dejar que la desesperación me paralice. Amén.