Domingo SavioQUIERO SER SANO
← Volver a Buenas Noches
Nuevo TestamentoDía 79 de 365
🌙 Buenas Noches

La noche en que Jesús rezó hasta sudar gotas de sangre

FortalezaConfianzaObediencia

Inicia sesión para guardar tus historias leídas y favoritas.

Hoy te voy a contar el momento más humano y más doloroso de toda la vida de Jesús: una noche de angustia tan profunda, orando a solas, que el propio Evangelio describe su sudor «como grandes gotas de sangre».

Después de la última cena, Jesús fue con sus discípulos al huerto de Getsemaní, un lugar donde solía retirarse a rezar. Llevó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y les pidió que se quedaran despiertos mientras él se apartaba un poco a orar, confesándoles: «Mi alma está muy triste, hasta la muerte».

A solas, Jesús se postró con el rostro en tierra y rezó con una angustia real y profunda: «Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú». Era una oración sincera, humana, que no escondía el miedo real ante el sufrimiento que se acercaba — pero que terminaba, aun así, en total confianza y entrega a la voluntad del Padre.

Volvió tres veces a comprobar cómo estaban sus discípulos, y las tres veces los encontró dormidos, incapaces de acompañarlo aunque solo fuera con su vigilia. «¿Así que no habéis podido velar conmigo ni una hora?», les preguntó con tristeza, comprendiendo también su debilidad humana. Su angustia fue tan intensa que, según el Evangelio de Lucas, «era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra».

Después de aquella tercera oración, Jesús se levantó con una determinación renovada, ya en paz con lo que venía: «Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega». Poco después llegó Judas con soldados armados para arrestarlo. Jesús, tras aquella noche de angustia sincera en oración, enfrentó lo que venía no con resignación fría, sino con una entrega total y consciente.

📖 Mateo 26,36-46; Lucas 22,39-46

🎬 Ficha de reparto

Jesús

Reza en angustia profunda antes de su arresto, entregándose por completo a la voluntad del Padre.

Pedro, Santiago y Juan

Acompañan a Jesús pero se quedan dormidos, incapaces de velar con él.

💡 La moraleja

No hay nada de malo en sentir angustia real ante lo difícil, ni en pedirle a Dios que lo aparte de ti — Jesús mismo lo hizo. Lo importante es terminar, como él, confiando: «no como yo quiero, sino como tú».

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, cuando sienta angustia ante algo difícil, ayúdame a llevarla a la oración como hiciste tú en Getsemaní. Que aprenda a decir, como tú: no se haga mi voluntad, sino la tuya. Amén.