Domingo SavioQUIERO SER SANO
← Volver a Buenas Noches
Antiguo TestamentoDía 340 de 365
🌙 Buenas Noches

El anciano ciego que cruzó las manos, sorprendiendo de nuevo con la elección del menor

SabiduríaFe

Inicia sesión para guardar tus historias leídas y favoritas.

Hoy te voy a contar cómo Jacob, ya muy anciano y a punto de morir, sorprendió una vez más a su familia al cruzar deliberadamente sus manos para bendecir primero al nieto menor en vez de al mayor, repitiendo un patrón que había marcado toda su propia vida.

José, ya gobernador de Egipto, llevó a sus dos hijos, Manasés (el mayor) y Efraín (el menor), ante su padre Jacob, ya muy anciano y con la vista prácticamente perdida, para que los bendijera antes de morir. José los colocó cuidadosamente, situando a Manasés, el primogénito, frente a la mano derecha de Jacob —la mano tradicionalmente usada para transmitir la bendición principal—, y a Efraín frente a su mano izquierda.

Sin embargo, cuando Jacob extendió sus manos para bendecirlos, «cruzó sus manos, y puso la derecha sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés», invirtiendo deliberadamente el orden que José había preparado con tanto cuidado. José, al notar aquel cambio, intentó corregir a su padre: «No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza».

Jacob, sin embargo, se negó a cambiar su decisión: «Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia será multitud de naciones». No era un descuido de un anciano confundido: era una decisión consciente y deliberada, que Jacob defendía con total claridad a pesar de la corrección de José.

Aquella escena repetía, de forma consciente, un patrón que había marcado la propia vida de Jacob: años atrás, él mismo había recibido la bendición de primogenitura por delante de su propio hermano mayor, Esaú. Dios parecía tener la costumbre de elegir, una y otra vez a lo largo de la historia bíblica, a quien humanamente se esperaría menos —el menor, en vez del mayor—, mostrando que sus planes no siempre siguen las expectativas tradicionales que los propios seres humanos dan por sentadas.

📖 Génesis 48,8-20

🎬 Ficha de reparto

Jacob

Anciano que bendice deliberadamente al nieto menor por encima del mayor, repitiendo un patrón de su propia vida.

José

Presenta a sus dos hijos para la bendición de su padre, sorprendido por la elección de Jacob.

💡 La moraleja

Dios tiene la costumbre de elegir, repetidas veces a lo largo de la historia bíblica, a quien menos se esperaría según la lógica humana tradicional. Vale la pena confiar en sus planes, incluso cuando no siguen el orden que nosotros mismos daríamos por sentado.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, ayúdame a confiar en tus planes, incluso cuando no sigan el orden o las expectativas que yo mismo daría por sentadas. Tú eliges de formas que a veces me sorprenden. Amén.