Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Nuevo TestamentoDía 266 de 365
🌙 Buenas Noches

El día en que Jesús leyó las Escrituras en su propio pueblo y casi lo empujaron por un precipicio

FortalezaSinceridad

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Hoy te voy a contar cómo Jesús, al volver a predicar a su propio pueblo de Nazaret, donde todos lo conocían desde niño, leyó un pasaje del profeta Isaías y afirmó algo tan sorprendente que la multitud pasó, en apenas unos minutos, de admirarlo a querer matarlo.

Jesús, ya iniciado su ministerio público, regresó a Nazaret, el pueblo donde había crecido, y «entró en la sinagoga, conforme a su costumbre», el sábado. Le entregaron el rollo del profeta Isaías, y leyó un pasaje muy conocido: «El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres... a pregonar libertad a los cautivos... a poner en libertad a los oprimidos».

Después de leer aquel pasaje, Jesús «enrolló el libro... y se sentó», y con toda la sinagoga mirándolo fijamente, pronunció una frase que resultaría explosiva: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros». No estaba comentando el pasaje de forma general: estaba afirmando, con total claridad, que él mismo era la persona a la que el profeta Isaías se refería siglos antes.

Al principio, «todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca», aunque también se preguntaban con cierta incredulidad: «¿No es éste el hijo de José?». Jesús, anticipando esa incredulidad basada en la familiaridad —«ya lo conocemos, es solo el hijo del carpintero»—, les recordó ejemplos del Antiguo Testamento en que Dios había mostrado su favor a extranjeros en vez de a israelitas, como la viuda de Sarepta o Naamán el sirio.

Aquellas referencias, que sugerían que Dios podía actuar más allá de las expectativas exclusivas del propio pueblo, enfurecieron tanto a la multitud que «se levantaron y le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte... para despeñarle». Sin embargo, «él, pasando por en medio de ellos, se fue». Aquel primer rechazo, sufrido precisamente en su propio pueblo natal, anticipaba de forma temprana el patrón que se repetiría a lo largo de todo su ministerio: no todos estarían dispuestos a aceptar quién decía ser realmente.

📖 Lucas 4,16-30

🎬 Ficha de reparto

Jesús

Se declara cumplimiento de la profecía de Isaías ante su propio pueblo, que reacciona con rechazo violento.

💡 La moraleja

A veces resulta más difícil que nos reconozcan quienes nos conocen desde siempre, atrapados en la imagen antigua que tienen de nosotros. Jesús no dejó que ese rechazo lo detuviera en su misión, ni siquiera en su propio pueblo de origen.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, dame la fortaleza de mantenerme fiel a mi misión, incluso cuando quienes me conocen desde siempre no logren ver el cambio o el crecimiento en mí. Amén.