Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Antiguo TestamentoDía 103 de 365
🌙 Buenas Noches

Los tres desconocidos a los que Abraham lavó los pies bajo un árbol

CaridadSencillez

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Hoy te voy a contar cómo, en pleno calor del mediodía, Abraham corrió a recibir a tres desconocidos que pasaban junto a su tienda — sin saber que en realidad estaba recibiendo la visita del propio Dios.

Abraham estaba sentado a la puerta de su tienda, en las horas de más calor del día, cuando vio a tres hombres de pie cerca de él. Sin dudarlo, «corrió a recibirlos», se inclinó hasta el suelo, y les insistió en que se quedaran a descansar: «Os ruego que no paséis de vuestro siervo... y lavarán vuestros pies, y os recostaréis debajo de un árbol».

Después, corrió hacia la tienda para pedirle a Sara que preparara pan con la mejor harina, y él mismo escogió un becerro tierno y bueno para prepararles de comer. Sirvió mantequilla, leche y la carne recién asada, y se quedó de pie junto a ellos mientras comían, bajo el árbol — una hospitalidad completa, generosa y sin esperar nada a cambio, ofrecida a tres desconocidos que ni siquiera se habían identificado.

Durante la comida, uno de los visitantes preguntó por Sara, y anunció algo que parecía imposible: «Ciertamente volveré a ti... y para entonces, he aquí, tendrá un hijo Sara tu mujer». Sara, que escuchaba desde la puerta de la tienda, se rió para sus adentros, pues tanto ella como Abraham eran ya muy ancianos. El visitante, que resultó ser el propio Señor, le preguntó: «¿Hay para Dios alguna cosa difícil?».

Aquel encuentro, que empezó como un simple gesto de hospitalidad hacia unos viajeros cansados, terminó siendo la confirmación de la promesa más importante de la vida de Abraham: que tendría un hijo, Isaac, del que nacería un pueblo tan numeroso como las estrellas del cielo. La generosidad de Abraham, ofrecida sin saber a quién estaba recibiendo, se convirtió en el escenario de una de las promesas más grandes de toda la Biblia.

📖 Génesis 18,1-15

🎬 Ficha de reparto

Abraham

Recibe con gran generosidad a tres desconocidos que resultan ser una visita de Dios.

Sara

Escucha la promesa de un hijo en su vejez, y se ríe al principio de creerla posible.

💡 La moraleja

Nunca sabes a quién estás recibiendo cuando eres generoso con un desconocido. La hospitalidad sencilla de Abraham, ofrecida sin esperar nada, se convirtió en el lugar donde Dios eligió confirmar su promesa más importante.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, dame el corazón hospitalario de Abraham, dispuesto a servir a quien llega a mi puerta sin esperar nada a cambio. Ayúdame a reconocerte en cada persona que recibo. Amén.