El pastor que dejó noventa y nueve ovejas por ir a buscar una sola
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Hoy te voy a contar una historia cortita pero enorme: la de un pastor que, teniendo noventa y nueve ovejas a salvo, dejó todo para ir a buscar a la única que se había perdido.
Jesús contaba esta parábola a los fariseos y maestros de la ley, que criticaban que él pasara tiempo con «pecadores» y publicanos, gente que la sociedad religiosa de la época consideraba perdida y sin remedio. Les preguntó: «¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?».
La imagen era muy clara para quien conociera el trabajo de pastor: dejar noventa y nueve ovejas para ir a buscar solo una podría parecer, a primera vista, poco lógico. Pero el pastor no pensaba en números ni en proporciones: pensaba en aquella oveja concreta, sola, en peligro, asustada, que valía tanto para él como todas las demás juntas.
Cuando por fin la encontraba, no la regañaba ni la castigaba por haberse alejado: «la pone sobre sus hombros gozoso», y al llegar a casa, reunía a sus amigos y vecinos a celebrar: «Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido». La alegría del reencuentro era mucho más grande que cualquier fastidio por el esfuerzo de buscarla.
Jesús remató la parábola con una frase que cambió por completo cómo entender a Dios: «Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento». Dios no es un contable de méritos: es un pastor que sale a buscar, uno por uno, a cada oveja que se pierde.
📖 Lucas 15,1-7
🎬 Ficha de reparto
El pastor
Deja noventa y nueve ovejas a salvo para ir a buscar a la única que se ha perdido.
💡 La moraleja
Para Dios, tú —individualmente, con nombre propio— importas tanto como para que salga a buscarte aunque parezca «poco práctico». Nunca estás tan perdido como para que deje de buscarte.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, gracias por buscarme como el pastor busca a su oveja perdida, sin importarte el esfuerzo. Ayúdame también a mí a alegrarme cuando alguien vuelve, en vez de contar méritos. Amén.