El que se paró a ayudar fue el que menos se esperaba
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Hoy te voy a contar la parábola que Jesús contó cuando le preguntaron «¿y quién es mi prójimo?» — y cómo la respuesta llegó, para sorpresa de todos, de la persona de la que menos se esperaba ayuda.
Un experto en la ley, queriendo poner a prueba a Jesús, le preguntó qué debía hacer para heredar la vida eterna. Jesús le devolvió la pregunta, y el hombre respondió correctamente: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Pero, buscando justificarse, insistió: «¿Y quién es mi prójimo?». Jesús le respondió con una historia.
Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó cuando fue asaltado por unos ladrones, que lo golpearon, le quitaron todo y lo dejaron medio muerto en el camino. Por casualidad pasó por allí un sacerdote, que al verlo, «pasó de largo por el otro lado» — sin detenerse. Poco después pasó un levita, ayudante del templo, y también lo evitó de la misma forma.
Entonces llegó un samaritano —miembro de un pueblo que los judíos despreciaban profundamente— y, al ver al herido, «se movió a compasión». Se acercó, curó sus heridas con aceite y vino, lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y pagó de su propio bolsillo su cuidado, prometiendo pagar cualquier gasto extra a su regreso.
Jesús le preguntó al experto en la ley cuál de los tres había sido «el prójimo» del hombre asaltado. El experto, sin poder ni nombrar a los samaritanos por el desprecio que sentían hacia ellos, respondió: «El que usó de misericordia con él». Jesús le dijo simplemente: «Ve, y haz tú lo mismo» — cambiando la pregunta de «¿quién merece mi ayuda?» por «¿a quién puedo yo convertirme en prójimo?».
📖 Lucas 10,25-37
🎬 Ficha de reparto
El hombre asaltado
Viajero golpeado y robado, dejado medio muerto en el camino.
El samaritano
Miembro de un pueblo despreciado que, a diferencia de otros más «religiosos», se detiene a ayudar de verdad.
El sacerdote y el levita
Pasan de largo ante el herido, pese a su papel religioso.
💡 La moraleja
Ser prójimo no depende de compartir tu religión, tu cultura o tu grupo social: depende de acercarte de verdad a quien sufre, aunque no sea «de los tuyos». La misericordia no pregunta quién merece ayuda: simplemente actúa.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, ayúdame a ser prójimo de quien lo necesita, sin fijarme en si es «de los míos» o no. Que no pase de largo ante el sufrimiento, como hicieron el sacerdote y el levita. Amén.