Lo que hicieron tres siervos con el dinero que les confiaron
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Hoy te voy a contar la historia de un hombre que, antes de un largo viaje, repartió su dinero entre tres siervos — y de cómo cada uno decidió qué hacer con lo que le habían confiado.
Un hombre, antes de emprender un largo viaje, llamó a tres de sus siervos y repartió entre ellos su dinero según la capacidad de cada uno: a uno le dio cinco talentos (una suma enorme), a otro dos, y al último, uno solo. Después se marchó, dejándolos a cargo de esos bienes.
El que había recibido cinco talentos se puso enseguida a negociar con ellos, y consiguió ganar cinco más. El que había recibido dos hizo lo mismo, y también duplicó lo que tenía. Pero el que había recibido solo un talento, por miedo a perderlo, decidió cavar un hoyo en la tierra y esconder allí el dinero de su señor, sin arriesgarse a hacer nada con él.
Cuando el señor volvió de su viaje, pidió cuentas a cada uno. Los dos primeros le mostraron con alegría cómo habían duplicado lo recibido, y el señor los felicitó por igual, con las mismas palabras exactas: «Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré». No importaba que uno hubiera empezado con más que el otro: lo que contaba era haber sido fiel con lo que se le había confiado.
El tercer siervo, en cambio, le devolvió el talento tal cual, explicando que había tenido miedo de perderlo. El señor, lejos de alabar su prudencia, lo reprendió duramente por su falta de esfuerzo, y mandó quitarle ese único talento para dárselo al que ya tenía diez. La parábola enseña que Dios no espera que todos rindamos lo mismo, pero sí espera que usemos, con valentía y esfuerzo, lo que Él nos ha confiado, en vez de esconderlo por miedo.
📖 Mateo 25,14-30
🎬 Ficha de reparto
El señor
Reparte sus bienes entre tres siervos según su capacidad, y premia la fidelidad, no la cantidad.
Los tres siervos
Dos hacen fructificar lo recibido; el tercero, por miedo, lo esconde sin arriesgarse.
💡 La moraleja
Lo que Dios te ha dado —talentos, tiempo, capacidades— no está pensado para que lo escondas por miedo a fallar, sino para que lo hagas crecer con valentía. Lo importante no es cuánto tienes, sino qué haces con ello.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, ayúdame a no esconder por miedo lo que me has confiado. Dame la valentía de arriesgarme a usar mis talentos, en vez de enterrarlos por seguridad. Amén.