Domingo SavioQUIERO SER SANO
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Nuevo TestamentoDía 105 de 365
🌙 Buenas Noches

El anciano que esperó toda su vida para ver a un bebé de pocos días

FeEsperanzaPaciencia

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Hoy te voy a contar cómo un anciano que llevaba toda su vida esperando una promesa de Dios pudo, por fin, morir en paz — el mismo día en que tomó en brazos a un bebé de apenas semanas.

Según la ley judía, a los cuarenta días de nacer un hijo varón, había que presentarlo en el templo y ofrecer un sacrificio de purificación. María y José, aunque eran pobres, cumplieron fielmente esta norma con Jesús, llevando la ofrenda más sencilla permitida: un par de tórtolas o dos pichones.

En el templo vivía un hombre llamado Simeón, «justo y piadoso», al que el Espíritu Santo le había revelado que no moriría sin ver antes al Mesías prometido. Movido por el Espíritu, aquel día concreto fue al templo, justo cuando María y José entraban con Jesús. Al tomarlo en sus brazos, Simeón bendijo a Dios con unas palabras que se siguen rezando hoy: «Ahora despides a tu siervo, Señor... porque han visto mis ojos tu salvación».

Simeón también le dijo algo a María que anticipaba el dolor que viviría después, junto a la cruz: «Una espada traspasará tu misma alma». Justo en ese momento, se acercó también una profetisa muy anciana llamada Ana, que «no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones» — llevaba allí décadas, desde que enviudó siendo joven.

Ana, al ver al niño, «daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén». Dos ancianos, que habían pasado toda una vida esperando con fidelidad y paciencia, fueron los primeros en reconocer públicamente quién era aquel bebé que sus padres llevaban en brazos, en medio del ajetreo normal de cualquier familia cumpliendo con la ley.

📖 Lucas 2,22-38

🎬 Ficha de reparto

Simeón

Anciano que esperaba ver al Mesías antes de morir, y lo reconoce al tomar a Jesús en brazos.

Ana

Profetisa anciana que dedicaba su vida a la oración en el templo, y anuncia al niño Jesús a todos.

💡 La moraleja

La espera fiel, sostenida durante toda una vida, tiene sentido cuando por fin se cumple lo prometido. Simeón y Ana nos enseñan que la paciencia y la constancia en la fe no son tiempo perdido, aunque a veces parezca que la respuesta tarda demasiado.

🙏 Una oración antes de dormir

Señor, dame la paciencia fiel de Simeón y Ana para seguir esperando tus promesas, sin cansarme, hasta el día en que las vea cumplidas. Amén.