La comerciante que abrió las puertas de su casa a la primera comunidad cristiana de Europa
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Hoy te voy a contar cómo Lidia, una exitosa comerciante de telas de púrpura, se convirtió en la primera persona registrada en convertirse al cristianismo en suelo europeo — y cómo, desde ese mismo día, abrió generosamente su casa a Pablo y sus compañeros.
Pablo, guiado por una visión en la que un hombre macedonio le suplicaba «pasa a Macedonia y ayúdanos», cruzó por primera vez hacia territorio europeo, llegando a la ciudad de Filipos. Un sábado, sin encontrar una sinagoga formal en la ciudad, fue con sus compañeros hasta la orilla de un río, «donde solía haber oración», y allí se encontró con un grupo de mujeres reunidas.
Entre ellas estaba Lidia, «vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios», es decir, una mujer respetuosa de la fe judía aunque probablemente no fuera judía de nacimiento. Su oficio, la venta de telas teñidas de púrpura, era considerado especialmente valioso y costoso, lo que sugiere que Lidia era una mujer de posición económica desahogada e independiente.
Mientras escuchaba a Pablo predicar, «el Señor abrió el corazón de Lidia para que estuviese atenta a lo que Pablo decía». Ella y toda su familia se bautizaron, convirtiéndose así en la primera conversión registrada en territorio europeo. Inmediatamente después de su bautismo, Lidia mostró su generosidad de una forma muy concreta: «Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad». Insistió tanto que, según el texto, «nos obligó a quedarnos».
La casa de Lidia se convertiría, desde ese momento, en el punto de encuentro habitual de la nueva comunidad cristiana de Filipos, incluso después de que Pablo y Silas fueran encarcelados y liberados milagrosamente en aquella misma ciudad: al salir de la cárcel, «entraron en casa de Lidia», donde encontraron y animaron a los hermanos reunidos allí. Una mujer emprendedora, generosa desde el primer momento de su conversión, se convirtió en pilar fundamental de una de las primeras comunidades cristianas fuera de tierras judías.
📖 Hechos 16,11-15.40
🎬 Ficha de reparto
Lidia
Comerciante de telas de púrpura, primera convertida en Europa, que abre su casa a la comunidad cristiana.
💡 La moraleja
La generosidad de abrir la propia casa y los propios recursos, como hizo Lidia inmediatamente después de conocer a Jesús, puede convertirse en el sostén fundamental de toda una comunidad naciente.
🙏 Una oración antes de dormir
Señor, dame la generosidad de Lidia para abrir lo que tengo al servicio de tu obra, desde el primer momento en que te conozco de verdad. Amén.